Una española que ha adelgazado 62 kilos se sincera sobre su transformación: "Hay tres puntos: la comida, las cicatrices y la piel"
PERDER PESO
La joven malagueña ha compartido en sus redes cómo vive tras someterse a una cirugía bariátrica para bajar de peso
Oriol Comas, doctor en nutrición y tecnología de los alimentos: "No es un mito, estos dos alimentos juntos hacen una combinación proteica casi perfecta"

- Anna Batlle Planas
Periodista - Barcelona
Volver a nacer es, para algunas personas, vivir con un 80 % menos de su estómago. Así lo asegura Almudena Denis en una publicación que ha compartido en redes sociales. Ella lo sabe bien: tras someterse a una cirugía bariátrica (conocida comúnmente como una reducción de estómago) el pasado verano, la joven malagueña ha conseguido adelgazar hasta 62 kilos.
La cirugía que se realizó se utiliza ampliamente en personas que necesitan bajar de peso y consiste en recortar la mayor parte del estómago para reducir significativamente su tamaño. Es por ello que la joven asegura que está viviendo con un 20 % de su estómago y lo hará "para toda la vida". De su proceso para bajar de peso, Denis ha querido destacar tres puntos clave: "La comida, las cicatrices y la piel".

La comida: "Otra vez, batiditos"
La joven lo explica como "volver a nacer otra vez: es ir de menos a más". ¿Y esto, durante cuánto tiempo? "Después de tirarme un simpático mes y pico a batidos, estuve dos semanas más", asegura Denis. Y añade, convencida: "Preferiría pincharme la heparina (un tratamiento inyectable para evitar que se formen coágulos en la sangre) a tomarme un sorbo de ese batido otra vez".
Además, tras una cirugía de este tipo hay que comer "por nanodosis", con raciones tan pequeñas "como una cucharilla de café". Según explica Denis, los médicos le indicaron que debía tomarse un sobre de batido y medio cada día. "Yo no llegué ni al medio", admite asqueada.
Luego llega la etapa de los líquidos, que ella describe como "el momento agua sucia". "Cueces verdura, coges el caldito y te lo comes. Y tú dices: 'Eso se lo va a comer tu prima'", bromea la malagueña, que añade: "Tu prima y yo, porque eso me sabía a gloria bendita".
Una vez que se han introducido los líquidos, llega la fase de "los purés ligeritos", que es la que más disfrutó: "Es que era una crema de calabacín, pollo y zanahoria", explica. Y, con eso, Almudena se iba a todos lados. "Me he ido a la playa con un táper y un quesito fresco", asegura. Además, en esta fase también pudo empezar a comer frutas, lo que le permitió "jugar un poco más". "Batía la sandía, me la ponía para hacerme polos y quedaba buenísimo. De cantidad, muy poca: un vaso normal de los que tienes en tu casa, lleno por la mitad".
Después de esto, ya vino la 'dieta blanda', con alimentos como pescado, una patata, unas lonchas de pavo con queso… En definitiva, "un poco más de vida normal", afirma Denis.
Las cicatrices de la cirugía, imperceptibles
La reducción de estómago es una operación que deja tres cicatrices muy pequeñas en la zona del costado, tal y como muestra la joven a sus seguidores. "Cuando yo me las vi, dije: '¿Dónde habrá entrado esa saca que yo tenía para meterme las ollas de macarrones?'", explica entre bromas.
Último punto: ¿qué pasa con la piel que sobra?
El último punto de Denis es una pregunta que muchas personas se hacen antes de someterse a una bajada de peso tan drástica y rápida. No siempre ocurre, pero, en algunas ocasiones, el exceso de piel tiene que quitarse en otra cirugía. "Esto depende, sobre todo, de la edad", explica la joven.
"Tengo piel en los brazos, tengo piel en la barriga, las piernas no están muy firmes, la papada…", enumera. También cuenta con el apoyo y guía de un entrenador personal que la asesora y la acompaña en todo el proceso.
Ahora, Denis puede comer dulce y ha vuelto a salir a comer. "Eso sí, olvídate de los bufés", sentencia, aunque añade: "Tampoco los vas a echar de menos. Tu amor por la comida cambia, pero no te va a dejar de gustar comer. Dejarás de sentir ansiedad por llegar a casa y prepararte esa hamburguesa".

