Nerea Salazar, doctora en biociencias y culturista: "Mi físico es trabajo al 100 %. Yo tengo una genética antibikini"
EJERCICIO FÍSICO
Salazar es doble campeona mundial de culturismo en modalidad de bikini fitness y doctora en biociencias moleculares
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- Anna Batlle Planas
Periodista - Barcelona
En el mundo del culturismo y del bikini fitness, Nerea Salazar lo tiene muy claro: la genética decide el punto de partida, pero no tiene la última palabra sobre hasta dónde puedes llegar ni si "vales" para competir. Su trayectoria deportiva ha demostrado que los años de entrenamiento de fuerza, el ajuste milimétrico de la nutrición y la constancia diaria son los que convierten "un buen potencial genético en un físico de alto nivel".
Salazar, doctora en biociencias moleculares y campeona mundial de culturismo en modalidad de bikini fitness en dos ocasiones, reivindica que el cuerpo de una atleta es "mucho más que una foto el día del campeonato" en una entrevista concedida al podcast 'Hablando en Fitness'. Además, defiende que "entender el papel real de la genética puede ayudar a las mujeres a dejar de compararse, entrenar con objetivos realistas y disfrutar del proceso".
Dani y David, los dos presentadores del podcast (y también culturistas), le preguntan en un momento de la entrevista: "¿Consideras que eres más trabajo o más genética?", refiriéndose a su físico. Salazar no duda ni un segundo en responder: "Trabajo, 100 %. La gente que me conoce lo sabe, yo tengo una genética antibikini".
La campeona prosigue: "Estuve muchísimo tiempo sin preparador físico". Asegura que, durante mucho tiempo, "le daba pavor delegar su físico y su preparación" a otra persona. Además, entiende que a alguien le pueda parecer que esto le sucedía por culpa de su ego "cuando hay gente muy buena ahí fuera".
El problema, prosigue, es que estos profesionales "son muy buenos en términos generales", pero en su caso concreto, necesitaba a alguien que entendiese su genética, que asegura que no es la más adecuada para la disciplina del culturismo que practica. "A la hora de ganar masa muscular, me ha costado Dios y ayuda", afirma.
"Llevo desde los 14 años entrenando", prosigue, "y tengo 37 ahora. ¿Estoy masiva? ¡No! Y me he dejado los cuernos entrenando", asegura. Sí que es verdad que los primeros años "no era ultra optimizado", pero Salazar considera que su esfuerzo no se refleja del todo en su cuerpo.
"Todo esto que te estoy contando lo tuve que arreglar", asegura la culturista, porque el bikini fitness es una disciplina que prioriza "el máximo balance y la máxima simetría" de todos los músculos. "Yo partía de una genética de glúteos y hombros horribles", sentencia Salazar: "Añadir medio milímetro de masa muscular me ha costado años y años y años y años".

