Juan López revela su secreto para tener un cuerpo de treintañero
TESTIMONIO
Universidades estudian su caso por conservar un 77% de masa muscular y una capacidad física inédita en personas de su edad
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Juan López tiene 82 años, pero su cuerpo no responde a lo que indica su DNI. Exmecánico de profesión, no empezó a entrenar hasta después de jubilarse y hoy su extraordinario cuerpo es objeto de estudio por parte de varias universidades por conservar un 77% de masa muscular, una cifra más propia de alguien de 30 años.
Su historia no es la de un atleta precoz. Todo lo contrario: “Empecé a entrenar relativamente tarde, a los 66, después de jubilarme. Siempre me había gustado el deporte, pero nunca me había animado a correr”, contó durante su aparición ene el programa 'Y ahora Sonsoles' (Antena 3). Fue su hija quien le dio el empujón definitivo. “Cuando empecé me asfixiaba, pero después me sentía bien… y seguí”.

De jubilado sedentario a “Súper López”
Con el paso de los años, el entrenamiento se convirtió en parte esencial de su vida. Hoy participa en maratones, bate récords en su categoría y es conocido como “Súper López”, un apodo que refleja la admiración que genera su caso.
El catedrático Ignacio Ara, investigador de la Universidad de Castilla-La Mancha y uno de los expertos que analizan su evolución, asegura que no existe otro caso documentado similar. Según explica, Juan triplica la capacidad cardiorrespiratoria habitual para alguien de su edad, un dato “nunca visto previamente” en registros científicos.
Los médicos coinciden en que la genética juega un papel importante, pero subrayan que el entrenamiento constante y el estilo de vida saludable han sido determinantes.

¿Genética o entrenamiento?
A la pregunta que todos le hacen —cómo es posible tener un físico tan bueno a su edad—, Juan responde sin dudarlo: “Un poco es genética y otro mucho es entrenamiento”.
Y es que, aunque Juan no empezó a entrenar hasta relativamente tarde en su vida, siempre ha mantenido hábitos de vida saludables. Por ejemplo, nunca ha sido fumador activo. “Solo he fumado lo de los demás”, dice entre risas, en referencia al humo pasivo muy típico de inflar antes de la ley antitabaco.
En cuanto a la alimentación, no sigue dietas milagro ni fórmulas extremas. “He comido alimentos normales y corrientes”, asegura. Eso sí, reconoce que su mujer, María, ha sido clave en mantener una alimentación sana y equilibrada a lo largo de los años.
Porque si hay una razón profunda detrás de su disciplina, esa es ella.
Entrenar para cuidar
María es dependiente y necesita ayuda diaria. Juan entrena, en parte, para poder seguir cuidándola. “Quiero estar fuerte para manejarla”, explica. Para él, el deporte no es solo una cuestión estética o competitiva, sino una herramienta para mantener autonomía y poder sostener su vida familiar.
Aunque los especialistas apuntan que, aunque el componente genético ayuda, cualidades como la capacidad cardiorrespiratoria puede mejorar de forma notable con entrenamiento constante. El caso de Juan demuestra hasta dónde puede llegar esa mejora cuando se combina constancia, motivación y disciplina.
Su historia ha tenido una enorme repercusión y ha sido reportado por medios internacionales y estudiado por diversas universidades alrededor del mundo.

