Fernando Alonso deja el volante y se masajea las piernas en plena carrera: resiste y acaba por Honda pese al sufrimiento
F1
El piloto asturiano aguantó la tortura que supone pilotar un Aston Martin lleno de vibraciones por el motor Honda con el único objetivo de salvar el honor de los japoneses en casa
Kimi Antonelli triunfa en Japón y es nuevo líder del Mundial de F1 tras un accidente escalofriante que lo cambió todo
Disfruta de todo el Mundial de F1 en exclusiva con la oferta de DAZN por solo 14,99€ al mes


- Fabio Marchi
Redactor Motor y Polideportivo
El sacrificio que hizo Fernando Alonso por Honda tiene que significar un ante y un después para los japoneses. El piloto asturiano hizo de todo en Suzuka este fin de semana para poder cumplir con el único objetivo del fin de semana: salvar el honor de Honda en el Gran Premio de su casa, en Japón. Y pudo hacerlo, aunque dejando una imagen totalmente surrealista que lo dice todo.
El asturiano tuvo que resistir a la heroica en carrera pese a la tortura de las enormes vibraciones del motor, que se trasladan al coche y a su físico. Tuvo que emplearse a fondo en lo físico para aguantar durante 53 vueltas un enorme traqueteo en su coche que en China ya le provocó la pérdida de la sensibilidad en pies y manos.
Allí, abandonó en la vuelta 33 porque no tenía sentido seguir. Pero en esta ocasión, aunque acabar una carrera tras más de 400 Grandes Premios no significa nada en el palmarés de Fernando, el ovetense quiso continuar luchando en las últimas posiciones para conseguir que el motor Honda pudiera terminar en casa y evitar así un doble abandono que habría sido muy avergonzante y un golpe durísimo para los de Sakura ante su gente.
Para hacerlo, el ovetense tuvo que volver a sufrir de lo lindo. Y muestra de ello es el vídeo que no tardó viralizarse en las redes sociales (aunque luego fue borrado), de Fernando Alonso teniendo que soltar el volante con su mano izquierda en plena aceleración, a toda velocidad, para masajearse las piernas durante unos instantes.
Esa imagen deja claro que Fernando estaba teniendo de nuevo una pérdida de sensibilidad en ellas, algo muy peligroso, pilotando a mçás de 300 km/h por el mítico trazado de Suzuka. Le dio igual el riesgo. Aceptó el reto de resistir de forma titánica por Honda. Y mientras su compañero Stroll solo podía aguantar media carrera, el español de 44 años siguió aguantando ese movimiento, que semanas antes Stroll comparaba a "eloectrocutarse en una silla eléctrica".
"No ha sido fácil, pero ha sido soportable"
Pese a ello, Fernando Alonso, cuando atendió a 'DAZN' y 'ESPN' tras la carrera, no quiso hacer más gordo el problema y le quitó importancia al hecho de que se le viera tocándose las piernas y, en otro momento, soltar el volante con la mano izquierda para relajar esa mano.
"Las vibraciones estaban todavía ahí. Un poco menos quizás que en otras carreras, así que tampoco ha sido fácil, pero bueno, han sido soportables para acabar la carrera. Lo viví de manera tranquila, semi aburrida, porque no teníamos grandes luchas por delante y por detrás. Intentar completar la carrera, dar información al equipo y pensar ya en esta pausa y darle un poco de tiempo para mejorar", decía el ovetense, que cuando el reportero de 'ESPN' le deseó un buen descanso en esta nueva etapa de su vida, no dudó en sonreir.
"Muchas gracias, ahora sí, a descansar un poco en casa. O no descansar... (risas)", finalizó entre risas, tras cumplir su objetivo en Japón.
Un esfuerzo titánico aún mayor
Quizás nadie lo recuerde en el futuro porque Alonso solo pudo ser 18º con un coche nada competitivo del que no se podía rascar más. Pero Honda sí lo hará. Especialmente, porque el sacrificio de Alonso empezó mucho antes. Tras el nacimiento de su primer bebé, tuvo que coger un avión y marcharse hacia Japón, aterrizando a las 7 de la mañana y dirigiéndose directamente a la pista para pilotar su coche en la FP2 pese al jetlag y el cansancio producido por el estrés y normal preocupación de los días anteriores, donde vivió el nacimiento de su hijo.
Tras ello, se encontraba con un coche muy lento y en clasificación volvieron a aparecer las enormes vibraciones. Pero no hubo ni una crítica a Honda. Todo lo contrario: apoyo total y compromiso extremo con la causa. Quería acabar la carrera fuera como fuera. Pese a la falta de sensibilidad en las piernas y manos. Pese a la tortura. Acabó la carrera. Honda pudo suspirar para seguir trabajando para mejorar la complicadísima situación.

