Doncic, un desastre: ¡los Lakers vuelven a perder por su culpa!
NBA
El ex del Real Madrid la lía en defensa en la última jugada y los Suns se llevan la victoria con un triple ganador pese a las bajas de Devin Booker y Dillon Brooks (113-110)
El esloveno se exhibe en ataque con 41 puntos pero echa todo a perder con su desidia defensiva
Royce O'Neale mete el triple ganador para Phoenix y el chico malo Grayson Allen lidera a los del desierto con 28 puntos


- Toni Canyameras
Periodista
Quedan 22 segundos para el final del Phoenix Suns - LA Lakers y LeBron James empata el partido (110-110) después de que el conjunto de Arizona se viera 10 arriba con 5 minutos y medio por jugar (101-91). Pero, pese a la desventaja desperdiciada, pese a que Devin Booker y Dillon Brooks se lo miran en ropa de calle desde el banquillo, no cunde nada más que la calma en Phoenix.
Piden tiempo muerto y al servir el balón desde la banda retrasan la bola para Grayson Allen, quien se lo toma con toda la pachorra del mundo como todos sus compañeros como si supieran que lo van a intentar va a salir. Allen, rey de los villanos de la velada sin Brooks, logra emparejarse con Luka Doncic en el perímetro después de un bloqueo y el base deja atrás al ex del Real Madrid como si nada.
La defensa de los Lakers colapsa y Royce O’Neale queda solo para un triple liberado más solo que la una con 0,9 por jugar. Splash. El hierro gruñe en el triple de Austin Reaves y la bocina chilla (113-110) mientras Doncic calla.
Los Suns andaban tan panchos hasta el punto de buscar agotar esa última posesión entera porque sabían que atacar a Doncic es garantía de canasta. El esloveno rozó un vistoso triple-doble con unos abundantes 41 puntos más 8 rebotes y 8 asistencias con un 12/21 en tiros de campo y un 6/11 en triples pero entregó la victoria a título personal a Phoenix con esa fatal torpe jugada que costó a los Lakers la tercera derrota seguida. El conjunto angelino aguanta sexto en el Oeste con 34-24 con los Suns justo por detrás con 34-26.
Las cuantiosas estadísticas y la aparición final en la foto de la jugada decisiva de anoche como contrapeso es la explicación de por qué los Mavericks llegaron a las Finales en 2024 pero las perdieron de manera contundente contra los Celtics. Doncic condujo a Dallas a la serie por el título pero Boston entró por la defensa del equipo de Texas como Pedro por su casa utilizando al ’77’ como amable puerta de entrada.
Pero claro está que, si bien culpable final, el ex del Real Madrid no puede ser proclamado como chivo expiatorio de los males de los Lakers, que son varios. LeBron James da lo que da a sus 41 años -15 puntos con 7/16 en tiros pero un 0/3 en triples-, y Austin Reaves anda falto de ritmo tras su lesión -14 tantos con un 5/12 en lanzamientos-, pero nada como lo de Deandre Ayton.
El calamitoso pívot bahameño no pudo aportar más que 2 puntos y 4 rebotes en 22 minutos demostrando que los 21 tantos y 13 capturas del encuentro ante los Magic fue un puro espejismo. Tampoco puede hablar muy alto Luke Kennard, el tirador que el equipo de JJ Redick trajo antes de la fecha límite del mercado de traspasos para sólo tirar un triple y fallarlo anoche. No obstante, hizo más que Ayton con 8 puntos en 21 minutos.
En gran contraste con los desmadejados Lakers, los sorprendentes Phoenix Suns. No han anunciado esta temporada con bombo y platillo que van a por el anillo, desapareciendo de la conversación tras las salidas en verano de Kevin Durant y Bradley Beal. En un enfoque antagónico con respecto al de los últimos años, los Suns se han encontrado a través del colectivo hasta el punto de poder resistir anoche a lesiones como las de su estrella y su mejor defensor, Booker y Brooks.
Grayson Allen lideró al equipo del entrenador jefe novato Jordan Ott con 28 puntos desde el banquillo seguido de los 21 del no drafteado Collin Gillespie pero la segunda unidad no sólo marcó la diferencia en ataque.
Cuando los Lakers parecía que encarrilaban la victoria -58-70 con 5:25 del tercer cuarto por jugar-, los Suns apretaron en defensa para acabar ese tercer parcial ya 80-80. Rasheer Fleming incomodó a Doncic pero sobre todo el que marcó la diferencia fue Oso Ighodaro.
El pívot de segundo año ayudó a sofocar el ataque de los de púrpura y oro cambiando todo en los bloqueos, ofreciendo a Phoenix un tipo de cobertura distinta en contraste con la defensa en drop de su pívot titular Mark Williams, el ‘5’ que los Lakers mandaron de vuelta a Charlotte la pasada temporada tras no superar la revisión médica.
Ighodaro añadió 8 puntos a su actuación defensiva mientras la defensa de los de púrpura y oro se cayó a pedazos en la recta final entre errores de comunicación y malas rotaciones. Pero el que perpetró la pifia de la condena fue Luka Doncic, atacante imparable pero defensor invisible. Tiene tiempo aún con los 27 años que cumple el sábado. Pero, si sigue así, nunca ganará un anillo.

