Pasar por ilustres y sabios entrenadores europeos como Aíto García Reneses en el Alba Berlín y Dusko Ivanovic en Baskonia, cumplir con sus estándares de exigencia, dejó preparado para todo lo demás a Simone Fontecchio (Pescara, Italia, 09-12-1995), incluida la NBA.
El italiano, que dio el salto a la mejor liga del mundo en 2022 tras una temporada en la mejor liga del mundo, sonríe tras haber pasado ya por la complicada adaptación a la NBA y hasta el caprichoso e incierto azar de los traspasos en sus dos primeras campañas.
Y su traspaso en febrero fue a llevarle de unos Utah Jazz en reconstrucción al que podría ser visto como el peor destino posible entonces, unos Detroit Pistons que venían de sufrir la peor racha de derrotas seguidas de la historia con 28 y sólo han jugado playoffs tres veces desde 2009.
Fontecchio, mejorando año a año en la NBA
Pero Fontecchio fue a ser una inesperada y agradable noticia en un tramo final de campaña sin alicientes para el conjunto de Detroit, descubriendo el ex de Baskonia su mejor versión en la mejor liga del mundo con 15 puntos, 4,4 rebotes y 2 asistencias en 30 minutos con un sobresaliente 42,6% en triples con 6,3 intentos por partido y también exhibiendo su visión de juego y fundamentos para finalizar cerca del aro.
Tek, como así le han apodado en la NBA, fue a dar con el mejor Simone en Detroit como si fuera un preludio del radical cambio de su equipo. Y es que ya nadie se ríe de unos Pistons transformados por J.B. Bickerstaff desde el banquillo e incorporaciones como las de Tobias Harris y Tim Hardaway Jr, quintos en el Este con 7-8 y envidia por ahora de contendientes en problemas como Sixers y Bucks.
Fontecchio dio el salto a la NBA desde el Baskonia. En la imagen, en un duelo en Madrid defendido por Tavares
Las llegadas de Harris y Hardaway precisamente han reducido su rol, 19 minutos de juego, mientras intenta encontrar el ritmo, promediando 6 puntos, 3,4 rebotes y 1 asistencia con un 32,6% en triples. Pero él afronta el desafío con alegría mientras desempolva su castellano en su conversación con MD, aunque no ha perdido la fluidez.
“Me obligarlo a hablarlo desde el primer día en el Baskonia”, bromea.
Es su tercer año en la NBA. Después de dos temporadas completas ya conoce la liga mejor. ¿Cómo se siente?
Bien. Cada año es diferente, nuevo equipo, nuevo entrenador, nuevo rol… entonces tienes que adaptarte al principio. Pero me siento bien, muy feliz de mi situación, de donde estoy. Son tres años en los que me estoy intentando consolidar como jugador de la NBA. Pienso que el año pasado fue importante para mí, lo hice bien. Estoy contento con la posición en la que estoy ahora. Pero hay que trabajar para intentar ser mejor.
¿Qué es a lo que ha sido más difícil de adaptarse en la NBA viniendo de Europa?
Los primeros meses son muy complicados. Tienes que adaptarte a un nuevo estilo de juego, es muy difícil. El ritmo, la velocidad, el potencia atlética… Aquí hay muchos jugadores con talento y tienes que luchar para buscar tus minutos y responsabilidad. No es simple, no es fácil, es una lucha continua porque cuando piensas que has hecho uno, dos o tres partidos buenos siempre hay alguien que puede sacarte de ahí, quitarte los minutos. Entonces, tienes que estar siempre concentrado, con tu mente en el baloncesto. No es fácil.
"¿Adaptarse a la NBA viniendo de Europa? Es una lucha continua"
Los Detroit Pistons son un equipo mucho mejor este año y también tiene más competencia con la llegada de dos buenos tiradores como Tim Hardaway Jr. y Tobias Harris. Teniendo en cuenta eso, ¿qué le pide el nuevo entrenador, J.B. Bickerstaff?
El equipo es seguramente diferente al del año pasado, cuando tenía muchos jugadores jóvenes. Ahora es un equipo más experto con Tobias, Hardaway, Beasley… Lo que me pide es salir del banquillo y lo que hago mejor, tirar de tres, defender, rebotes… Pienso que a lo que el coach le apetece más de mí es que juegue de la manera correcta, intentando hacer las cosas fáciles para ayudar a mis compañeros.
¿Qué diferencia hay entre los entrenadores europeos y de la NBA? Por ejemplo, si compara a Aíto con cualquier entrenador de la NBA que has tenido.
Aíto es incomparable, probablemente el más favorito en mi carrera. Fue muy, muy importante para mí, le debo mucho porque el año que estuve en Alba Berlín fue fundamental para mí crecimiento, incomparable…
Cada entrenador es diferente, sea americano, español, vasco, serbio (risas). Todos son diferentes e intento aprender algo de cada uno, cada uno me ha dado algo que me ha ayudado en mi carrera para mejorar.
¿Qué le enseñó Aíto que dice que es incomparable?
Ese año me sorprendió por la energía que tenía, creo que ya tenía como 75 años y la energía era contagiosa. El placer de jugar a baloncesto, eso me dio, fue fundamental para mí. La facilidad con la que encontré a mis compañeros jugando en Berlín ese año fue increíble, era muy fácil. Aíto no te pide mucho, te pide que des tu 100%, pases el balón y tires cuando estés libre.
Eso para mí fue… buff… después de tres años en Milan que no encontraba muchos minutos, mucha responsabilidad… Estar con un entrenador con esa historia, que desde el principio me diera toda esa responsabilidad, jugar 25 minutos en Euroliga, fue un impulso de confianza increíble.
Su año en Baskonia también fue clave ya que de ahí dio el salto a la NBA. ¿Qué aprendió en el club vitoriano?
Sí, claro. Fue un año complicado, empezamos con Dusko (Ivanovic) que es un entrenador muy particular (risas), muy duro. Pero él también me dejó crecer mucho porque aprendí que era difícil era jugar para un entrenador como él, pero aprendí que cuando tú vas a buscar la confianza con un entrenador así después todo es más fácil.
Entonces, fue muy importante para mi crecimiento, también como persona sobre todo y después para mi crecimiento como jugador. Recibí la oportunidad de trabajar mucho ese año con el entrenador individual Alessandro Nocera, que es italiano como yo y todavía está ahí. Trabajamos mucho ese año, mi crecimiento fue exponencial y para mí fue muy importante sobre todo Alessandro.
¿Cómo ve el futuro de Italia como selección?
Yo creo que estamos bien, tenemos un grupo de personas serio y de buenos jugadores que están dando muchos pasos adelante como Gabriele Procida y Matteo Spagnolo en el Alba Berlín. Pienso que nos vamos a divertir este verano en el Eurobasket.
Primero se tienen que clasificar, ¿pero su idea es jugar el Europeo?
Tenemos que clasificarnos primero, pero tengo muchas ganas de jugar, el año pasado no pude por mis problemas en el pie y me gustaría mucho ir.
Fontecchio lideró a Italia hacia los cuartos del final del pasado final, donde el Team USA eliminó al combinado transalpino con Paolo Banchero en sus filas
Es algo del año pasado, pero, ¿le molestó que Paolo Banchero eligiera jugar con el Team USA y no con Italia?
No me importa. El chico ha crecido en Estados Unidos, yo pienso que cuando te dan la oportunidad de jugar con USA es difícil decir que no. Es una historia muy vieja y no tenemos que hablar más.
El comisionado Adam Silver mencionó hace dos años que quizá los equipos de Euroliga podrían participar en la Copa NBA. Siempre se ha hablado de las largas distancias como principal barrera para hacer una competición NBA - Euroliga, pero, ¿cómo vería un torneo corto?
No sé, puede ser muy interesante porque siempre hay esta conversación de Euroliga - NBA, NBA-Euroliga… Creo que la Euroliga está subiendo el nivel seguramente, pero son dos mundos muy diferentes, lo aprendí en mi primer año, casi dos deportes diferentes. No sé si es posible, pero puede ser interesante seguro.
¿Debería el campeón de la NBA jugar contra el campeón de la Euroliga para decidir quién es el campeón del mundo?
Eso no sé (risas). Pero seguro que puede ser interesante.


