
Rafa Márquez limpia su imagen en Netflix
PANTALLA PLANAS
La plataforma Netflix acaba de estrenar ‘Rafa Márquez: El Capitán’, un documental de una hora y veinte minutos que relata su trayectoria, des de su niñez y sus inicios como futbolista hasta su responsabilidad actual como técnico del Barça Atlètic.
Pero hay un elemento que llama la atención nada más empezar, cuando solo llevamos tres minutos de emisión. Se recuerda a la audiencia una debacle personal que en 2017 hundió al jugador: el gobierno de EE.UU. lo acusó de ser un testaferro del narcotraficante Raúl Flores. Según las conjeturas de la investigación, el futbolista habría blanqueado dinero del narco a través de la compra de unos terrenos en Guadalajara. Su amistad con el hijo de Flores, incrementó las sospechas sobre el vínculo entre ambos. Que este acontecimiento aparezca de manera tan precipitada en un documental que pretende enaltecer la figura de Rafa Márquez resulta llamativo y extraño. Pero también hace inevitable que el espectador interprete que si se ha priorizado con tanta contundencia este caso es porque tienen interés en aclararnos algo.
‘Rafa Márquez: El Capitán’ es una hagiografía del futbolista mejicano. Ronaldinho, Eto’o, Puyol y Xavi Hernández entre otros encumbran y dicen las mil maravillas de su compañero. También aparece su familia: la madre, la esposa, la hermana, el hijo, la hija… La imagen de Rafa Márquez entrenando al Barça Atlètic va repitiéndose a lo largo del documental como referencia del presente, para subrayar el rol del técnico experto que se ha convertido en maestro de otros. Sirve de paréntesis para desarrollar su biografía futbolística. Un relato cronológico al uso, bastante monótono. Más o menos a la mitad del documental, en el minuto 40, llegamos a su fichaje para el Barça como jugador. Márquez explica su felicidad en su apogeo futbolístico. Relata que, con la llegada de Guardiola como entrenador, el técnico le prohibió sus viajes a Madrid para ver a su novia, la modelo Jaydy Michel, si quería seguir jugando en el Barça. A veinte minutos para el final, el documental llega a su objetivo principal: aclarar las acusaciones que le vinculaban al narcotraficante y que lo convirtieron de héroe en criminal. Se explica con perspicuidad que en 2021 se le borró de la lista negra y que no estaba implicado en la causa que se le había imputado. “Las buenas noticias no hacen tanto bum como las malas” dice Márquez. En cierto modo, esta es la razón que parece justificar el documental: pregonar su inocencia, que no tuvo tanta repercusión mediática como su acusación. Y Netflix es un buen trampolín para ello.