Crédito para el nuevo Barça post-Fàbregas

Los escépticos tendrán motivos para pensar que la Final Four de la Champions será esta temporada un objetivo casi inalcanzable para el nuevo Barça de balonmano, pero esa visión peca de excesivamente pesimista. Un equipo con Gonzalo Pérez de Vargas, Dika Mem, Aleix Gómez, Blaz Janc, Emil Nielsen, Tim N'Guessan, Thiagus Petrus y tantos otros no se puede descartar a la ligera por más que haya perdido a Ludovic Fàbregas, eso sí, el mejor pivote del mundo y pieza fundamental en el ataque y la defensa azulgranas, de ahí ese runrún alrededor de la plantilla actual.

El francés era una garantía absoluta y, con su marcha al Veszprem, ahora se abre en el Barça un período de transición y probaturas en busca del mejor recambio posible en un contexto más complicado por los recortes económicos impuestos por el club en todas las secciones, de ahí ese runrún alrededor de la plantilla actual y futura. Frustrado el fichaje de Artsem Karalek, que seguramente habría minimizado enseguida la marcha de 'Ludo', Javi Rodríguez y Jaime Gallego son dos apuestas jóvenes que pueden salir mejor o peor, pero tampoco son arriesgadas económicamente y, por tanto, asumibles en caso de que no cuajen del todo.

En su día, Dika Mem también llegó al Palau en unas circunstancias parecidas, siendo desconocido para el gran público y un proyecto de gran jugador, confirmado con el tiempo en toda su expresión, hasta el punto de que Dika es desde hace años ya uno de los mejores jugadores del mundo. Javi y Jaime, todo ilusión a sus 21 años, también son dos melones por abrir para examinarse ante la exigencia de un club como el Barça, pero tienen la proyección, la juventud, el hambre y la confianza de Carlos Ortega, así que deben afrontar el reto centrándose en sí mismos, sin agobiarse por la sombra de Fàbregas. Fácil decirlo, más difícil conseguirlo.

Tampoco fue normal la temporada pasada que el Barça ganase 61 de 64 partidos, con sólo dos derrotas y un empate, lo que se tiene que valorar como algo extraordinario. La lógica indica que ahora seguramente se perderán más partidos, de hecho una situación que se acercaría más a los estándares habituales de la alta competición, donde la derrota también forma normalmente parte del camino hacia el éxito. La afición del Barça estaba muy bien acostumbrada. 

Sí, hay runrún alrededor del equipo, pero el nuevo Barça merece como mínimo el beneficio de la duda y debe tener también de salida crédito en este año post-Fàbregas por más que muchos rivales se hayan reforzado muy bien. Antes no eran imbatibles, pero ahora tampoco les ganará cualquiera.

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