Los valores que queremos (y los que sobran)
INEFC
En cuanto a hábitos a consolidar, hablemos de juego limpio, puntualidad o autoorganización

- Jordi Ticó Camí
profesor del INEFC Lleida
Podemos citar como conductas que suman algunas como fomentar la participación y el esfuerzo en entrenamientos y en la competición; respetar a todos: compañeros, adversarios, entrenador, árbitro, grada; animar siempre al equipo, responsabilizarse y cuidar el material; aceptar errores arbitrales y propios sin excusas, y tolerar el error propio y el ajeno.
En cuanto a hábitos a consolidar, hablemos de juego limpio, puntualidad, autoorganización; higiene y alimentación saludable, así como evitar sustancias nocivas.
Entre las conductas que restan y deben atajarse, están: agresividad, insultos, burlas, humillaciones; provocar infracciones o protestar decisiones; culpar a otros de los propios fallos, y juego individualista y falta de respeto.
Algunas herramientas educativas con que contamos: arbitrar para aprender: dejar que los chicos arbitren pequeños juegos o partes del entrenamiento. Al juzgar, comprenden las reglas, entrenan la empatía y bajan la temperatura emocional del partido.
El discurso del progreso: cambiar la crónica del domingo. En lugar de “ganamos o perdimos”, destacar aprendizajes: “Mejoramos los pases bajo presión, perdimos menos balones, sostuvimos la concentración”. Medir lo que importa cambia comportamientos.
En suma, el deporte es un recurso educativo de enorme potencial, pero solo florece si se acompaña de un contexto sano. La clave está en la coherencia de todos los agentes: familias, entrenadores, árbitros y clubes. Educar a través del deporte no es un eslogan para lucir: es una responsabilidad compartida.

