
Tener referentes muy claros
Eric Garcia tiene 25 años y parece un veterano en este vestuario del Barça de media de edad baja y alto talento. Tiene buenos referentes: Carles Puyol y Javier Mascherano. Si se ha de hablar de futbolistas con espíritu colectivo, capaces de generar tono de equipo son esos. El fútbol combina estrellas rutilantes y jugadores solidarios. La buena proporción conforma el equilibrio. Eric Garcia ha ganado autoridad por su forma de ser y de jugar y se ha ganado el respeto del grupo a pulso.
No es fácil encontrar un jugador tan polivalente con un nivel de rendimiento tan alto en cualquier posición. También Flick ha sacado lo mejor de Eric, pero el futbolista de Martorell ha respondido como central, como lateral o como mediocentro. Él prefiere jugar en el eje de la defensa. Sin duda, su mejor puesto pero mantiene el mismo nivel de intensidad si actúa en otro lugar del campo. Su ascenso no ha sido fácil tras su paso por el City y la cesión al Girona, pero ha sabido ser uno de los prácticamente imprescindibles de este Barça ilusionante.
Eric mide 1,80 metros y pesa 77 kilos. Se le reclamaba más cuerpo para un sitio difícil en el terreno de juego, pero su control del balón, con una salida de la pelota excelente y su rapidez a la hora de rectificar lo ha hecho muy efectivo. En Girona se hizo experto en frenar transiciones y allí y en el Camp Nou siempre ha sido un jugador con un juego muy bueno de cabeza. Ha marcado goles con una estatura no especialmente elevada y su remate en el área es peligroso más por técnica que por intimidación. En general los delanteros son optimistas de origen y los defensas, pesimistas. Eso va seguramente con la función que deben desempeñar. Eric, sin embargo, rompe un poco esa teoría: da la sensación de que es un defensa optimista. Eso forma parte de cómo vive el juego: lo hace a tope. Y a veces también es contagioso. Cuando en un equipo Eric está detrás y delante Raphinha, los compañeros saben que hay que pisar el acelerador. Este grupo de Flick tiene credibilidad. Hasta es posible que lleguen a contagiar la creencia interna de que pueden remontar un 4-0 ante el Atlético de Madrid.