Renovación social
El Barça ha alcanzado los 150.077 socios y la junta directiva lo celebró diciendo que “es un indicador muy positivo de la vitalidad del club”. Sin embargo, contrasta que en elecciones, hubo la participación más baja de los últimos 30 años, solo el 42%. Significa que ni la fecha ni las condiciones fueron las mejores.
Vetar el voto por correo impidió que muchos socios de fuera de Catalunya pudieran participar. 9 meses atrás, la directiva informó que había 142.354 socios. Y el año anterior, solo eran 133.000, después de las 14.558 bajas en la actualización del censo. Significa que, en el año y nueve meses previos a las últimas elecciones, se registraron 18.342 nuevos socios, una cifra extrañamente alta si atendemos a que en las tres temporadas anteriores la media de altas fue de 6.133 por temporada. 6.049 en la 21-22, 6.641 en la 22-23 y 5.710 en la 23-24, según datos del club.
La eliminación de restricciones para aceptar nuevos socios, implantadas por juntas directivas anteriores, propicia que cualquiera con cierta capacidad de movilización y organización pueda alterar la fisonomía del electorado azulgrana haciendo una ola masiva de socios nuevos un año antes de las elecciones. Y tampoco se entiende que para cualquier tipo de trámite, el club exija el carnet de socio y clave; y, en cambio, para ejercer el voto solamente pida el DNI o pasaporte, lo que impide a los empleados que custodian las urnas que tengan medios para contrastar si realmente el que vota es socio, solo comprueban su identidad y si están en un censo facilitado por el club. Luego pasa que Ter Stegen y otros se quedaron sin votar, teniendo el carnet de socio en el teléfono móvil.
