Esta historia no va de Barbie, sino de Leo Messi. Eso si, es una historia de color rosa.
Cuando Leo Messi dejó el FC Barcelona para dirigirse a París seguí muchos partidos televisados del PSG. No quería perderlo de vista. La Liga francesa no era demasiado atractiva y las incursiones del equipo de París en la Champions fueron además poco exitosas. El resultado fue nefasto y me reafirmé en que nunca hubiera tenido que irse.
El Mundial fue un bálsamo, seguí todos los encuentros de Argentina y alguno de ellos, como de Croacia, Países Bajos o la gran final, los visioné cuatro o cinco veces. El segundo gol contra Francia, el gol del Fideo Di María, por ejemplo, fue extraordinario.
Lo tengo en el móvil y de vez en cuando lo vuelvo a ver.
Nunca me gustó el trato que le dieron al argentino en París, y el final fue muy, muy desagradable. Tampoco me ilusioné con su retorno a Barcelona, era difícil, no encajaba del todo y el tema Montjuïc me parecía relevante. No vino y decidió irse a Miami.
Desde el día que Messi anunció su marcha a Estados Unidos soy fan del Inter Miami. Ya me pasó algo parecido hace muchos años. Cuando Johan Cruyff se fue a jugar a Los Ángeles con los Aztecs (1979) y después a Washington DC con los Diplomats (1980 y 1981) seguí siempre que pude las informaciones que nos llegaban desde EEUU. La marcha de Cruyff, mi gran ídolo, me dejó tan tocado como ahora con Messi. Afortunadamente los tiempos han cambiado. Ahora todo es más fácil. Puedo ver los partidos de Messi, seguir la web del Inter de Miami (www.intermiamicf.com), leer informaciones, ver el Instagran de Antonella (@antonellaroccuzzo) y del propio jugador (@leomessi)... También puedo escuchar las declaraciones del Tata Martino o de Sergio Busquets o Jordi Alba. Y Beckham y Victoria...
Soy, he de confesarlo, un nuevo seguidor global del Club Internacional de Fútbol Miami, conocido como el Inter Miami CF. Me he convertido en un consumidor del Inter, pero ante todo soy un seguidor de Messi. El color rosa, el color del Inter, ha entrado en mi entorno y Apple TV me ayuda a seguir toda la información y los partidos relacionados con Messi.
Hace cinco años cuando el Inter Miami CF se fundó de la mano de David Beckham, me interesó el proyecto, pero parecía haberse deshinchado. Ha sido ahora cuando Beckham ha levantado el negocio con Messi y con la ayuda de sus socios, los hermanos Jorge y José Mas. Los Mas son unos multimillonarios del sector de la construcción hijos del cubano emigrado a EEUU Jorge Mas Canosa, el fundador de Mas Tec y el ‘lobbyist’ anticastrista más famoso de Florida, fallecido en 1997.
Con la llegada de Messi a Miami la Major League Soccer (MLS) ha dado un salto increíble. El equipo que ha ensamblado Beckham no puede tener más atractivos para los barcelonistas, y también ha de representar un orgullo para quienes disfrutaron de aquel mejor equipo del mundo que tantas alegrías dio al FC Barcelona. El Inter Miami juega en el Drive Pink Stadium, en Fort Lauderdale, al norte de Miami, y tiene una con capacidad para 21.000 espectadores. Ya está previsto uno nuevo, más grande. Sus seguidores saben cómo disfrutar, porque además de Messi tienen a su alcance las palomas (bebida alcohólica, ojo) que sirven en los bares: tequila blanco con mucho hielo y pomelo rosa.
Rosa era también la camiseta de Messi que llevaban el otro día dos turistas suizos por la calle, en Barcelona. La vida se ha vuelto rosa. Para muchos es el reflejo del éxito de la película Barbie, pero para mí es, sin duda, el resultado de la decisión de Messi de ir al Inter