Romelu Lukaku es un jugador histórico para Bélgica. Al menos eso dicen los números, ya que es el máximo goleador de todos los tiempos con 85 goles, muchos más que su inmediato perseguidor Eden Hazard, que hizo 35, y parece complicado que alguien lo vaya a superar en un futuro cercano.
No obstante, para los propios diablos rojos, existe una sensación ambigua con el referente en la punta de ataque de su generación dorada y que en esta Eurocopa puede vivir su última gran oportunidad. No se dudaba de Hazard, tampoco de De Bruyne ni Courtois, pero sí de Lukaku.
Dicen de él que en los momentos claves no da la talla. Es cierto que así lo dicen los precedentes. Ante Croacia en el Mundial de Qatar 2022 falló lo que no puede hacer un ‘killer’ y Bélgica se fue a la calle. Y no ha sido un caso aislado.
Un estigma que le ha llegado incluso a afectar a nivel de club. Mas allá de su gran temporada en el Inter de Milán, la gente recuerda a Lukaku como un jugador que falla en los momentos clave. Pero le duele más que lo hagan en su propio país, donde ha demostrado con cifras su aportación. Es más, incluso amagó con dejar de vestir la camiseta de Bélgica. Por esto no es un partido más el de Francia para Romelu.
