Un árbitro sereno que pasó desapercibido

El análisis arbitral

El arbitro sueco Glenn Nyberg mostró muchas ganas de hacerlo bien y de que el choche no se le fuera de las manos en un partido dominado en el campo y en el marcador desde pronto por España. El colegiado corrió mucho y estuvo siempre bien situado, practicó el arbitraje preventivo y aplicó correctamente las leyes de la ventaja.

Nyberg no se dejó confundir por caídas simuladas y sancionó con un criterio uniforme con seis faltas a Albania por catorce a España. El sueco tuvo el control del partido en todo momento, siendo enérgico y transmitiendo seguridad en la toma de decisiones. Amonestó de forma correcta a un miembro del cuerpo técnico de Albania por protestar, a Bajrami por simular una falta y a Berisha por golpear a Fermín en la cara en un salto; Fermín y Vivian vieron amarilla por parar sendos contragolpes. Sin jugadas conflictivas, el VAR pasó desapercibido, al igual que Nyyberg, muy sereno a lo largo del partido y bien ayudado por sus asistentes.

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