La promesa eterna de San Diego Padres
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Matt Lachappa recibe un sueldo para costear el seguro médico tras sufrir dos infartos que le dañaron su movilidad y el habla
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- Carles Vila
Redactor
Un soleado día de primavera de 1996, el equipo filial de San Diego Padres se enfrentaba a Rancho Cucamonga Quakes y un prometedor jugador llamado Matt LaChappa se encontraba haciendo la entrada en calor para ingresar al campo de juego, cuando de repente se desplomó. La ambulancia se lo llevó al hospital donde sufrió otro infarto. Tuvo secuelas que le afectaron al cerebro.
El día que todo cambió
Matt LaChappa nació en la zona del El Cajón, San Diego (California), el 29 de junio de 1975, y desde que era un niño mostró interés en el béisbol, por lo que, cuando estudió secundaria en el instituto El Capitán, formó parte del equipo del colegio como pitcher (lanzador). Nativo americano que creció en la reserva india de Barona, tenía solo 12 años cuando puso sus miras en una carrera de béisbol.

Su gran nivel hizo que en 1993, con 18 años de edad, fuera drafteado en segunda ronda (puesto 56) por San Diego Padres para disputar las Ligas Menores, pero con la proyección de que algún día llegaría a las Grandes Ligas.
En el campo, LaChappa tenía dos tipos de lanzamientos: una recta promedio y una curva superior a la media. También tenía un gran dominio del juego según Fred Uhlman Jr., vicepresidente y subgerente general de los Padres, quien se unió al equipo en 1995. Durante dos años, su carrera siguió en ascenso hasta el 6 de abril de 1996, el día en que su vida daría un vuelco para siempre.
Los padres de LaChappa estaban en las gradas el día que todo cambió. Mientras calentaba en el bullpen, sufrió un infarto masivo causado por una miocardiopatía, una afección que dificulta que el corazón bombee y distribuya sangre. Rápidamente, el entrenador rival se acercó y le hizo reanimación cardiopulmonar durante 20 minutos, hasta que la ambulancia llegó al lugar.
Ya en la clínica, el joven de 20 años sufrió un segundo infarto, pero increíblemente sobrevivió, aunque los eventos traumáticos le dejaron varias secuelas. Tuvo secuelas que le afectaron al cerebro. El daño cerebral provocado por la falta de oxígeno le impidió volver a caminar, tiene problemas para mover sus brazos y para hablar y, aunque dispone de cierta autonomía, necesita que alguien cuide de él.

'Padre' para siempre
Es sabido que la sanidad en Estados Unidos es mayormente privada, cuesta un dineral y la familia LaChappa, humilde, trabajadora y de raíces nativas americanas, no se podía permitir el elevado coste médico. Ahí fue cuando San Diego Padres hizo un gesto que les honra. La promesa que siempre sería un 'Padre' más, convirtiéndolo en jugador a sueldo de las ligas menores para siempre, aunque no pudiese volver al diamante. Un contrato que es renovado automáticamente, lo que le ha dado acceso a seguro médico y un pequeño ingreso de cerca de 20.000 euros.
LaChappa tiene carta blanca para asistir a los partidos y ver los entrenamientos. Dicen los que se acercan a él a saludarle que si le pones una pelota de béisbol en la mano, seguirá agarrando la bola curva.

Aunque el legado de LaChappa es diferente al que él planeó, es posible que esté teniendo un impacto mayor. Hoy, la Fundación de Becas Deportivas Matt LaChappa ayuda a atletas de preparatoria con dificultades a pagar sus estudios universitarios. Los Padres también bautizaron un campo local de las Ligas Menores en su honor, el Matt LaChappa Field.
Es, hasta hoy, el único caso conocido de un jugador que ha permanecido décadas en nómina sin poder volver a jugar.
