El fin de una era: los Warriors se asoman al abismo
BALONCESTO
Steve Kerr deja su futuro en el aire tras caer en el play-in, ¿Curry y Green?

- Oriol Mañé
Los Golden State Warriors cayeron en el play-in ante los Phoenix Suns y la imagen posterior al partido encendió todas las alarmas. Steve Kerr, abrazado a Stephen Curry y Draymond Green, dejó una frase que suena a despedida: “No sé qué va a pasar ahora, pero os quiero muchísimo”. Una escena que muchos interpretan como el posible cierre de una etapa histórica.
Según la periodista Ramona Shelburne, la salida de Kerr podría desencadenar cambios profundos en la franquicia. La organización abriría la búsqueda a entrenadores externos, incluso del baloncesto universitario, aunque existe preocupación por poner a un técnico sin experiencia al frente de veteranos como Curry o Green en sus últimos años. Además, dentro de la franquicia ya se habla de un posible “reset organizativo”, lo que implicaría también movimientos importantes en la plantilla.
A corto plazo, los Warriors tendrán el pick 11 del Draft 2026, con un 9,4% de opciones de meterse en el top 4 y un 2% de lograr el número 1. Pero el contexto no es sencillo: poco margen salarial, jóvenes que no han dado el salto esperado y un núcleo veterano muy castigado por el tiempo y las lesiones, con nombres como Jimmy Butler (36 años + ligamento cruzado), Curry (38), Green (36) o Al Horford (39).
¿Pero cuál fue realmente el error de los Warriors?
Los mejores años de la franquicia de la bahía llegaron entre 2015 y 2019, con otro campeonato en 2022 tras la llegada de Andrew Wiggins. En 2019, cayeron en las Finales ante los Toronto Raptors, marcadas por la lesión del tendón de Aquiles de Kevin Durant y el ligamento cruzado anterior de Klay Thompson.

El año siguiente fue el punto de inflexión. Durant no jugó y acabó marchándose a los Brooklyn Nets en la 2020-21. Thompson estuvo dos temporadas sin jugar, y Curry solo disputó cinco partidos tras fracturarse la mano izquierda. Aquella temporada terminó con los Warriors últimos (15-50), lo que les dio el pick 2 de un draft cargado de talento.

Eligieron a James Wiseman, un interior con gran potencial pero sin apenas experiencia universitaria tras dejar la NCAA por problemas con una sanción. En ese mismo draft había nombres como Anthony Edwards, LaMelo Ball o Tyrese Haliburton. Al año siguiente, con los picks 7 y 14, seleccionaron a Jonathan Kuminga y Moses Moody, dejando pasar a jugadores como Jalen Johnson, Franz Wagner o Alperen Şengün.
Muchos señalaron esas elecciones como el gran error. Puede que en parte lo sean, pero el verdadero fallo fue otro: intentar construir el futuro sin exprimir el presente. Apostaron por desarrollar jóvenes en plena ventana competitiva, en lugar de rodear a Curry de piezas listas para competir ya.

La duda ahora es qué jugadores útiles para playoffs podrían haber conseguido con todos esos activos: Wiseman, Kuminga, Moody, Jordan Poole (con un retorno muy pobre), Podziemski, Patrick Baldwin… además de todos los picks disponibles hasta 2032.
Klay ya se fue antes. Y ahora la pregunta es inevitable: ¿hemos visto el último partido de lo que queda de una de las mejores dinastías de la historia?

