Álvaro Folgueiras, talento español de la NCAA: “Quiero parecerme a Mirotic”

ENTREVISTA MD

El ex de Unicaja de 20 años es uno de los españoles del momento en la NCAA con los Iowa Hawkeyes tras dos temporadas en Robert Morris y con el March Madness a la vuelta de la esquina

El ala-pívot no para de crecer y se muestra ambicioso de cara al futuro: “El límite es el cielo”

“Cuando algunos jugadores tienen la posibilidad de firmar contratos de un año que no firmarían en cinco Europa, obviamente las prioridades cambian. Y el foco de desarrollar como jugador se diluye un poco más", subraya Folgueiras sobres los pros y los contras de la NCAA

El andaluz ve mimbres en España para luchar por las medallas en Los Ángeles con la generación que viene: “Sin duda. Hablamos de gente que puede ser muy buena en dos años”

Álvaro Folgueiras, uno de los españoles del año en la NCAA
Álvaro Folgueiras, uno de los españoles del año en la NCAAGetty Images
Álvaro Folgueiras, talento español de la NCAA: “Quiero parecerme a Mirotic”

Entre broma y broma, la madurez de Álvaro Folgueiras asoma. El ala-pívot de 2,08 nacido en Málaga en 2005 luce una sonrisa perenne, inherente a su dicharachera personalidad pero también síntoma de la alegría que siente ahora mismo en la pista, vistiendo la elástica de los Iowa Hawkeyes en su tercer año en la NCAA tras su paso por Robert Morris.

“Por mucho que les diga mis compañeros no se acuerdan de Málaga, tendré que llevarles a comer espetos”, afirma entre risas 'Pulpo Fol' como llaman a Folgueiras con ese genuino acento andaluz del que presume en América.

Pero el que fuera canterano de Unicaja deja también reflexiones muy profundas que hablan de ese ambiciosa y asentada mentalidad con la que ha crecido para convertirse en uno de los españoles del momento en el baloncesto universitario estadounidense, algo cada vez más caro dada la fuga de talentos del país a la NCAA.

“Mi primer año aquí fue difícil y lo sigue siendo. Pero si quieres hacer cosas grandes, si tus sueños no te asustan un poquito, estoy donde tengo que estar”, asegura Folgueiras, medallista de plata con la selección española en el Mundial sub-17 de 2022 y el Europeo sub-18 de 2023.

El versátil interior promedia 8,3 puntos, 3,7 rebotes y 2,2 asistencias con un 50,6% en tiros de campo y un 33% en triples en 20,7 minutos, motivo su rendimiento por el que los Hawkeyes estén en una buena posición en el Big Ten para ir al March Madness.

Álvaro Folgueiras habla de todo en conversación con MD. De las ventajas de tomar el camino de la NCAA frente a seguir en España, el perfil de jugador que quiere ser, su futuro tras su etapa en college y la selección española.

Ha dicho en otras entrevistas que el primer año de Freshman fue duro, pero estos dos últimos años están siendo muy buenos. ¿Qué ha cambiado en la pista y dentro de usted para que estemos viendo esta versión?

Al final, con 18 o 19 años, tienes que ponerlo todo en el asador para poder cumplir tu sueño, que es ser jugador. El primer año, no solo para mí, sino para la gran mayoría de los Freshman, es un choque de realidad importante, ya está todo el mundo tratando de ser profesional, y es la hora de sonreír con jugadores que aspiran a una vida profesional tan próspera, pero esperar la victoria es un cambio bastante grande.

Mi año freshman fue un proceso de adaptación a un baloncesto que no conocía, a pesar de que hice mi último año en High School en Daytona. El colegio es otra dimensión y me sirvió mucho para aprender y para mejorar, no sólo mi nivel como jugador, sino también a nivel de hábitos.

¿Qué es a lo que fue más difícil de adaptarse?

Muchas cosas. Tienes que estar solucionando y aprendiendo cosas constantemente. Convertirte en una esponja, en un idioma que no dominas, es una complicación. Más allá del idioma y la cultura americana, que son muy suyos y a veces cuesta entenderlos, el nivel de exigencia y lo intensamente que lo viven todos. Entre todo eso, no llegó a ser fácil, ni lo sigo siendo a día de hoy. Pero si quieres hacer cosas grandes, si tus sueños no te asustan un poquito, estoy donde tengo que estar.

Con 18 o 19 años, tienes que ponerlo todo en el asador para poder cumplir tu sueño

¿Cómo le están ayudando en Iowa a dar este paso adelante?

Desde la total naturalidad. Intentar explotar mis virtudes en un ambiente de baloncesto totalmente no egoísta, generoso. Esta es la gran diferencia con el resto de equipos de High Majors. Me intentan ayudar no sólo en la pista, sino también fuera de ella y a nivel personal. El grupo de chavales lo hace todo súper fácil.

Es muy importante compartir mucho tiempo con la gente con la que he pasado mucho tiempo, es querer compartir y disfrutarlo. Me están ayudando como jugador en muchos otros aspectos, ya no solo a nivel táctico o técnico, sino que yo resaltaría hasta más todos los pequeños consejos que me dicen a nivel de lenguaje corporal, mentalidad, a nivel de afrontar el día a día. Muchas cosas que se quedan en tu vida para ayudarte a ser un mejor jugador.

Para un chico joven como es su caso, ¿cuáles pueden ser las ventajas de estar en college en comparación a seguir en Europa en una cantera como Unicaja?

Yo te diría que compaginar los estudios con el baloncesto es muy importante, desarrollarte en un entorno donde comparte realidad con muchos otros jóvenes que aspiran a lo mismo que tú. También rodearte de gente que tiene mucha experiencia en desarrollar jóvenes, porque es el principal objetivo aquí. Aunque se está diluyendo un poco por todo esto del NIL (norma que permite a los jugadores ganar dinero mediante imagen y patrocinios), y los programas tienen que ganar sí o sí sin tener un año de transición, porque si no a nivel de presupuesto repercute.

Por muchísimas cosas, por la experiencia americana, por la experiencia universitaria, yo te aconsejaría venir aquí si en Europa no te puedes desarrollar como te gustaría. Hay muchas más opciones y muchas razones para elegir un camino como este.

Mencionaba la mayor exigencia a raíz del NIL (Name, Image and Likeness), lo que permite a los jugadores obtener ingresos a través de su imagen y contratos de patrocinio. 

En Europa el conocido problema recurrente es que la exigencia los objetivos competitivos no dan margen a los equipos para desarrollar jugadores. ¿Cree que en la NCAA podría haber este riesgo?

No creo. Obviamente lo tratan más como una liga profesional, porque se pagan salarios como tal y al final es el mercado, amigo. Cuando algunos jugadores tienen la posibilidad de firmar contratos de un año que no firmarían en cinco Europa, obviamente las prioridades cambian. Y el foco de desarrollar como jugador se diluye un poco más por prioridades económicas que son muy importantes y que a veces pasan solo una vez en la vida.

En Europa no se tiene esa paciencia para desarrollar o eso dicen muchos jugadores. En vez de desarrollar a los jóvenes, es más competir que desarrollar.

¿Cree que el baloncesto de college puede ir estar yendo hacia esa dirección?

Sí, el foco se va perdiendo. Nosotros tenemos bastantes freshmen e invertimos bastante en eso, en Iowa. Y es algo en lo que el programa está muy concienciado, porque se sabe de lo poco común que es a día de hoy en la NCAA.

La gente intenta quedarse. Como todo el mundo sabe, tienen cuatro años, pero después siempre hay algunos que intentan hacer un redshirt. Otro que dice “dame un año porque el Covid…”, al final se intentan agarrar donde sea y hay gente con 25 o 26 años jugando con gente de 18 o 19 años, chavales, que es lo que debería ser esto.

Eso hace que los freshmen tengan más puestas cerradas, y ese también fue un poco mi caso. Vine en año Covid (se fue a Estados Unidos en 2022) y había más seniors que nunca.

Al final, hay que ir donde más te quieren, pero es cierto que con todo esto de los seniors y la gente intentando quedarse a toda costa, se le cierran puertas y al final los puestos de los rosters son los que son.

Si no cambias a un freshman porque te tienes que quedar un senior y te va a jugar, pues obviamente la decisión entre invertir en algo que no sabes si puede ser o realmente quedarte con un senior que te da rendimiento en algún año más, pues la decisión está clara.

En UCLA no tenían que tratar a Aday Mara como le tenían que tratar

Hablando de Iowa. ¿Qué es lo que le está pidiendo el entrenador ofensiva y defensivamente? ¿Qué tan diferente es su rol con respecto al que tenía en Robert Morris?

En Robert Morris tenía mucha más libertad para hacer un poco todo y no girábamos en torno a un base como el que tenemos, que es Ben Stirtz. Yo tenía un poco más de poder de decisión, tenía más libertad, porque el juego al final iba un poco en torno a mí.

En defensa era todo un poco más… no era con tanto detalle. Aquí tenemos cada detalle, cada más mínima diferencia la resaltamos y tratamos de mejorarla. Me piden que haga un poco de todo, que haga lo que sea, pero aquí me piden mucho más el compromiso defensivo. Si no tienes el balón, sigue jugando, corta, son muchísimos detalles lo de diferenciar… es que claro, ahora decirlo en español me cuesta un poquillo (risas).

Las coberturas son muy distintas y tienes que decidir en cuestión de segundos. Al principio fue un choque bastante grande y fue algo que realmente costaba, pero creo que ya estos últimos partidos me he visto bastante mejor en todos esos detalles mínimos pero que al final suman y son una gran diferencia.

Cada jugador es único y no se puede comparar con nadie. Pero, ¿hay algún jugador de Euroliga o NBA al que le gustaría parecerse en cuanto a perfil?

Bueno, cuatro abiertos que puedan hacer un poco de todo, pues a mí me encantaría parecerme a Mirotic. No sé si me parezco, probablemente no (risas), pero si me preguntan a quién me gustaría parecerme, pues posiblemente por todos estos años, Mirotic.

Después te podría decir Aldama, y si es cierto que criándome en Málaga y viendo tantos baloncesto desde pequeño, pues te diría, a lo mejor, lo mejor de cada uno, a lo mejor el tiro de Kuzminskas, la garra y la pasión de Carlos Suárez, yo me acuerdo hasta el final de Carlos Jiménez.

Intento ver lo mejor de cada uno, intentarlo agregar a mi juego de una forma bastante humilde, pero sí, en general, yo diría Mirotic.

Aday Mara, en una jugada ante Gabe Cupps de los Buckeyes
Aday Mara, el unicornio españolGetty Images

Aday Mara es gran amigo suyo, ha compartido habitación con él en la selección desde los 12 años. ¿Qué cambio ha visto en él personalmente para que haya explotado de esta manera en la pista en Michigan?

Yo creo que en Zaragoza él estaba contento, porque al final empezaba un poco a ver la luz al final del túnel de todo esto del baloncesto profesional. Tuvo grandes minutos en ACB y realmente se sentía con las ganas y con la autoridad de mostrar su talento, Después tomó la decisión de irse a Estados Unidos, y en UCLA no le trataron como le tenían que tratar en mi opinión.

Aday es mucho más que un tío de 7’3’’ (2,21). Aday no tiene más talento porque no es más grande, o sea, tiene mucho más talento que cuerpo, y eso es algo que la gente no ve. Entonces, yo a Aday, más que feliz -que obviamente lo veo feliz-, lo veo liberado baloncestísticamente, lo veo que realmente valoran sus cualidades y le ponen las facilidades para demostrarlo. Es simplemente eso.

Lo veo muy liberado porque finalmente está siendo él, y le están permitiendo ser él. Y eso ya no solo para él, sino para el baloncesto en general, y en concreto el español, es una gran noticia.

Sobre el March Madness. Tienen muchas posibilidades de jugar el torneo final de la NCAA. Usted ya lo disputó el año pasado. ¿Cómo describiría las emociones del March Madness, qué es lo que se siente?

Depende. Sólo jugué el March Madness el año pasado, pero es verdad que jugar como una cenicienta (con Robert Morris), un seed 15 contra un seed 2, contra todo en Alabama, y competirle de la forma en la que lo hicimos, pues fue muy especial.

Recuerdo un montón de gente de Robert Morris, yo creo que había más gente que la que vino a vernos en toda la temporada. Había un montón de gente porque estaba a hora y media en Cleveland, a hora y media de Pittsburgh, y fue súper especial.

Es una lástima que al final se nos escapara (90-81), pero íbamos ganando a falta de cuatro minutos a todo un Alabama. Este año es verdad que desde una posición un poco distinta todo puede pasar, en la primera ronda seremos seed 7, 8, 9, no lo sé, pero sí es cierto que nos enfrentaremos a un rival un poco más de tú a tú.

Obviamente el año pasado íbamos sin presión ninguna, íbamos a dar la sorpresa, a darlo todo, a disfrutar de la experiencia, y al final era un premio. Ahora con Iowa tenemos un poco la responsabilidad de hacer un buen papel.

La temporada que viene será ya su cuarta y última de elegibilidad en la NCAA. ¿Se presentará al draft de la NBA o se puede inclinar más hacia encontrar un sitio en la Euroliga?

La verdad es que me tengo que centrar en terminar este año, en jugar lo mejor posible el año que viene, en ayudar a mi equipo, y al final el baloncesto me tendrá donde me tenga que poner. Eso no me preocupa ni me quita el sueño.

Siendo un jugador de equipo y haciendo las cosas que me han traído a donde estoy ahora mismo, estoy convencido que haciendo esas cosas me irá bien de cara al futuro y el baloncesto me pondrá donde me tenga que poner. No me preocupa demasiado.

Ha mencionado antes nombres como el de Carlos Jiménez, uno importante en Unicaja. ¿Le gustaría llegar a Unicaja e intentar ser un referente en el club donde se formó?

Obviamente. Me encantaría jugar en mi ciudad, vivir en Málaga, la verdad es que me gustaría muchísimo. Como le gustaría a todo el mundo, pero más siendo de Málaga. Unicaja, obviamente, es un club increíble. Y no sólo me gustaría a mí, sino también a mi niño de 8 o 9 años que iba a verlos cada domingo. Sería un sueño cumplido.

Todavía tenemos que ver a ver si añade un año más de elegibilidad, aquí en la NCAA lo están mirando. Pero lo que te decía antes, el baloncesto me tendrá donde me tenga que poner. La cancha habla por sí sola y ya está. Yo sólo tengo que preocuparme en hacer que la cancha hable a mi favor.

Lo que hace diferente a España es el  competir sin importar quién está delante, seamos mejores o peores

¿Qué está más centrado en mejorar ahora mismo? Tanto si es táctica, técnica o mentalmente.

Mentalmente, el límite es el cielo, la verdad. Siempre puedes reaccionar mejor a cualquier cosa y siempre puedes estar mejor preparado. Teniendo 20 años, tienes que mejorar en absolutamente todo, y más viendo en cuenta hacia dónde va el desarrollo del baloncesto.

Todo el mundo tiene que hacer de todo, lo mejor que pueda, para ayudar al equipo. Por la importancia que le dan aquí a las pesas y al día del trabajo físico, estoy dando pasos adelante, pero yo sé que queda mucho.

Tengo año y medio para seguir mejorando de cara a estar listo para competir contra profesionales y realmente en el mundo profesional. Y realmente tengo que mejorar en lo que sea que haga falta para ayudar al equipo.

Sobre manejar la presión de las expectativas y el ruido de fuera. Ahora hay más distracciones que nunca para los jugadores jóvenes con las redes sociales y las expectativas de fuera de draft.

Eso incluye también ahora el acoso online a los jugadores, por llamarlo de alguna manera, de gente adicta a las apuestas. ¿Cómo se gestiona todo eso?

Se hace callo rápido, la verdad. Se hace callo rápido si estás enfocado en las cosas en las que tienes que estar enfocado y si no te preocupa demasiado lo que la gente de fuera del vestuario piensa. Porque realmente crees en tu equipo de trabajo y nadie sabe mejor que los que estamos dentro del vestuario lo que pasa en el equipo. Y dándole importancia a eso, yo creo que se lleva bastante mejor.

No puedes controlar el ruido que pasa fuera ni para lo bueno ni para lo malo, ni te debe importar demasiado lo que piensen otros si tú realmente crees en tu criterio. Siendo objetivo pero crítico contigo mismo sabes que estás haciendo el trabajo que es necesario, tanto para revertir una situación y aprender desde la derrota como para seguir mejorando desde la victoria, que siempre es más complicado porque si no eres lo suficientemente maduro te relajas un poco más.

Sobre la selección. La presidenta de la Federación Española, Elisa Aguilar, y el seleccionador masculino, Chus Mateo, hicieron hace mes y medio un tour por Estados Unidos para visitar a los jugadores españoles de la NCAA. ¿A usted también le visitaron?

Sí, estuvieron de visita express en el partido de Northwestern.

¿Estuvieron hablando de ir posiblemente este verano a las ventanas?

Fue súper bien. Yo a Chus lo vi con muchísima ilusión de ser seleccionador español. No lo conocía en persona y me dio muy buena impresión y muy buenas vibras de qué es lo que puede hacer la selección en un futuro. Está muy centrado en el desarrollo de los jóvenes que estamos ahora emergiendo y eso realmente me reconfortó y me dio confianza para visualizarme en un futuro en la selección en lo que haga falta, en las ventanas, en lo que haga falta.

Yo en la selección nunca he faltado y espero que así siga siendo. Para mí es un inmenso privilegio representar a la selección española y tener un seleccionador que me transmite la confianza que me transmitió Chus cuando estuvo aquí. Es una suerte y lo adoro un montón.

Santi Aldama me dijo que España puede pelear por el oro en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. 

Quedan aún dos años y medio, con los jóvenes que venís atrás, también contando a Hugo González, Santi… ¿ve potencial ahí para luchar por el oro o las medallas?

Sin duda. Hablamos de gente que puede ser muy buena en dos años, pero hay gente que ya está siendo muy buena y en dos años lo será hasta más en otros países. Pero tenemos que estar centrados en lo que creemos en nosotros en un futuro y al final un poco adherirnos a ese sentimiento y a eso que representa la selección española, que es mucho más que 12 tíos jugando al baloncesto.

Lo llevo viviendo desde que tengo 12 años, un mes, dos meses de cada verano de mi vida prácticamente. Y tenemos que aferrarnos a eso porque es lo que nos hace diferentes, el competir sin importar quién está delante seamos mejores o peores. 

En un futuro no lo sabemos ni tenemos ninguna certeza, pero en dos años es estar centrados en competir con quien haga falta y en estar juntos de verdad. Y eso es lo que nos hace diferentes a los españoles.

En Estados Unidos muchas veces poco se sabe de España fuera de Barcelona y Madrid. ¿Cómo explica lo que es Málaga?

No tienen ni idea, no tienen ni idea de lo que pasa ahí fuera (risas). Te dicen Madrid o Barcelona como si te dicen que Roma está en España también, que si España está en México. ¡No tienen ni idea! Entonces, ¿tú qué les vas a explicar?.

Si me preguntan yo lo intento, pero después de cuatro años de explicarles lo que es Málaga, lo que es El Palo, Andalucía, pues un poco lo hago por obligación, pero sin muchas esperanzas de que lo vayan a entender. Les enseño fotos y me dicen lo bonito que es y que “yo estuve en Mykonos”, y está a tres horas en avión.

Este verano igual hacemos una gira y me los llevo a comer espetos, pero está todo por ver.

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