Stephen Curry es uno de los jugadores más en forma de la competición. El astro de la Bahía celebró sus 5.000 asistencias en la NBA, el primer Warrior que alcanza esa cifra, liderando con 27 puntos y 10 pases de canasta la victoria de los Golden State Warriors en casa de los Sacramento Kings por 107-119.
El base, centrando en cómo recuperar un juego colectivo de campeonato, se mostró muy satisfecho por el rendimiento de sus compañeros y la capacidad de rascar triunfos del equipo.
"Quieres ganar estos partidos, empezar con buen pie", valoró Don Stephen. "Sabemos que debemos pulir detalles como el resto de equipos de la liga, pero siento que podemos hacer pasos al frente en cada partido. Hemos ganado tres partidos de tres maneras distintas".
En esta ocasión, Golden State supo cuidar con mimo el balón para minimizar sus fallos. Con tan solo 6 pérdidas, por 19 del rival, dominaron el ritmo y obtuvieron posesiones adicionales que les permitieron ganar el partido.
Jordan Poole, con 22 puntos, demostró que sigue en un excelente estado de forma. Draymond Green, con 14 tantos, 6 rebotes y 7 asistencias, siguió desplegando todo su arte sobre la cancha.
Los Kings contaron con Harrison Barnes como referente. Con 24 puntos y 7 rebotes, el ex de Golden State vio como su equipo se desmoronaba en el cuarto final. Davion Mitchell, con 22 tantos, le acompañó desde el banquillo.
Los Warriors llegaron al descanso dos abajo, pero tras empezar fríos desde la línea de tres, enlazaron aciertos de perímetro para dar la vuelta y escapar en el marcador. El 29-19 de parcial en el último cuarto alejó a Sacramento, que jugaba en casa pero vio cómo el pabellón se llenaba de aficionados de Golden State.
Curry, que añadió 7 rebotes a su nuevo recital, sumó su partido número 128 anotando al menos un triple. Se trata de la segunda mejor racha de la NBA, solo por detrás de su propio récord de 158, cosechado entre noviembre de 2014 y 2016.


