Guille, agricultor: "Para saber que un melón está maduro tenemos que notar que pesa y está apretado"
AGRICULTURA
El programa de 'El campo es vida' ha ido a la huerta de Tiétar

- Ángel Mor
Periodista
En la huerta de Tiétar es día de recolección. Guille y Mikel se preparan para recoger los melones de invierno, que ya están en el punto perfecto para poder consumirlos, y además, compararán el sabor de estos con los de la variedad de verano. El programa de Canal Extremadura, 'El campo es vida', ha entrevistado a estos dos agricultores.
Guille explica en dicho programa de televisión que "cuando vemos el asiento, que es la parte que toca el suelo, y pasa de blanco a un tono amarillento o ligeramente anaranjado, eso nos indica que el melón está maduro. En este caso no se pone muy anaranjado, sino más bien amarillo pálido, pero ese cambio de color ya nos avisa de que está en su punto".

"Un melón puede llegar a pesar unos dos kilos y medio", explica Guille en 'El campo es vida'. Sobre cómo se puede notar que un melón está maduro, el agricultor da un truco: "Cuando lo coges y notas que pesa y está apretado, como decimos nosotros, es señal de que está en su punto óptimo. Si lo notas más vacío o ligero, todavía no ha terminado de madurar".
Además, explica las diferencias entre el melón de invierno y de verano: "El melón de invierno es más duro. Está bueno, pero personalmente creo que no tiene el mismo sabor que el de primavera o verano. Aun así, si en invierno estás comiendo un melón que sabe a melón, bienvenido sea. De todas formas, también hay melones de invierno muy buenos".

Los de invierno tardan en cosecharse " entre 80 y 100 días. Es algo más que los de primavera, pero también aguantan más tiempo". Guille tiene claro que se queda con el "de verano". Eso sí, el agricultor deja claro que "sicen que quien come melón en enero todo el año tiene dinero".

