Jesús López Terradas, encargado del reloj de la Puerta del Sol: "Hay que hacer mantenimiento, sino se podría parar en las campanadas. Remontamos las pesas a su parte más alta, luego lo limpiamos, lo engrasamos y si hay un defecto, lo corregimos"
FIN DE AÑO
Faltan muy pocos días para la noche de Fin de Año

Cuenta atrás para la gran noche de Fin de Año. Faltan apenas tres días para despedir el 2025 y dar la bienvenida al 2026, en una de las noches más importantes del año, sino la que más. Y millones de españoles estarán pendientes la noche del 31 de diciembre de lo que acontezca sobre todo en la Puerta del Sol, la plaza por excelencia desde la que algunas de las cadenas de televisión más importantes retransmitirán las campanadas.
Por ese motivo, es imprescindible que el reloj de la plaza madrileña funcione correctamente. Y de eso se encargan tres hombres, que realizan el mantenimiento de la máquina durante todo el año. Uno de ellos es Jesús López Terradas, que ha explicado en declaraciones a Europa Press en qué consiste el procedimiento para dejar que el reloj listo para la noche en la que será el gran protagonista.

En realidad, explica Terradas, el reloj "está a punto todo el año". "Todas las semanas hay que venir obligatoriamente, porque si no lo hiciéramos se pararía el reloj. Lo que hacemos es remontar las pesas a su parte más alta y luego limpiarlo, engrasarlo y, si hay un defecto, corregirlo", detalla el especialista.
Terradas también ha comentado que, a pesar de que acuden cada semana a realizar el mantenimiento a la máquina, a partir del mes de diciembre acuden más a menudo a revisar el reloj, que lleva en funcionamiento, noche y día, desde el año 1997. De hecho, este año ha sido sometido a un proceso de restauración.

Y sobre si hay nervios ante las campanadas y la posibilidad de que el reloj falle, asegura: "Estamos acostumbrados, pero siempre tienes ese deseo de que todo salga bien. Somos conscientes de la responsabilidad, de tantos millones de personas que están pendientes de las campanadas".
Terradas comparte también las sensaciones que sienten cada año: "Sentimos esa emoción y esa tensión ante lo que va a ocurrir, escuchando el sonido de la plaza. Y cuando cae la bola, el silencio que se hace, tan bonito... Y luego el escándalo que se monta al final".

