Mizuno Neo Zen 2: la zapatilla más leal para tus entrenamientos
REVIEW
Un modelo sobrio, funcional y con respuesta para correr a diferentes ritmos
Mizuno Rider 29: la número 1 de la casa japonesa para salir a correr
Mizuno Wave Rebellion Pro 3: la zapatilla para las grandes ocasiones


- Daniel Sanabria
Periodista
Algunas zapatillas aterrizan en la industria causando auténticos terremotos. Espumas nuevas con nombres imposibles, placas futuristas que prometen segundos gratis y diseños más pensados para la foto de Instagram que para ser eficientes en los pies. Por suerte, la Mizuno Neo Zen 2 se aleja de la farándula y no llega vendiendo revoluciones. Es una calzado honesto, sencillo en concepto y fiel a los valores de la casa japonesa. Pero no caigamos en prejuicios: ni es una zapatilla simple ni lenta. Al contrario: llega para dar alegría a nuestros entrenamientos.
Mizuno lleva unos años construyendo dos caminos paralelos. Por un lado el linaje clásico, con la emblemática Rider, la Sky, la Inspire o la Skyrise, calzados reconocibles, con ADN japonés, conservadoras en la construcción y precisas en la ejecución. Y por otro lado la nueva familia Neo, nacida como una suerte de laboratorio de ideas que ha ido materializándose en modelos como la Neo Vista o la Neo Zen, con menos ataduras y mediasuelas más modernas y sofisticadas.
Así, la Neo Zen representa la versión más terrenal de esta nueva línea de calzado de la casa. Ya irrumpió el pasado curso dejando muy buen sabor de boca y, por eso, en esta segunda versión encontramos pocos cambios y solo algunos ajustes puntuales. Podríamos definirla como una zapatilla de tacto amable, un peso muy logrado, prestaciones de confort, amortiguación y estabilidad, y un punto de respuesta que se manifiesta sin dificultad.
Un diseño sobrio y un upper mejor acabado
La Mizuno Neo Zen 2 está concebida bajo un diseño sobrio y casi austero. En su cuerpo predominan las líneas claras, rectas y un logotipo integrado discretamente y sin estridencias. Las tonalidades utilizadas son sencillas, huyendo de la paleta multicolor. Esa humildad es toda una declaración de intenciones, pues hablamos de una zapatilla que no busca ser protagonista, sino compañera.
Uno de los cambios más visibles respecto a la primera versión está en la parte superior. Se abandona el knit elástico tipo calcetín de una sola pieza utilizado en la primera versión para apostar por una malla más convencional. Aunque conceptualmente pueda parecer un paso atrás, en realidad se está buscando optimizar el fit y una sensación más estructurada. Y lo cierto es que lo consigue, especialmente en toda la zona del empeine. La disposición del tejido ofrece mucha fiabilidad en los giros y el pie no se desliza cuando no debe. Es resumen, es un ajuste más predecible.

Si bien hemos hecho las pruebas durante las semanas más frías del invierno, intuimos que la transpirabilidad está conseguida. No es un upper ultrafino, pero tampoco se siente cerrado porque en días de lluvia hemos terminado con los calcetines mojados.
A esta seguridad en carrera que ofrece la Mizuno Neo Zen 2 también contribuye el contrafuerte del talón, rediseñado con un material más firme y dispuesto para trabajar a la par con el collarín. De hecho, ambos componentes se encuentran unidos, como en una sola pieza, envolviendo al pie como un guante. Este concepto elimina en buena parte esa sensación más blandengue que podíamos experimentar en la primera versión al pisar de talón.
Una zapatilla con corazón ‘Zen’

Asiduamente comento que el secreto de toda zapatilla está en su mediasuela, un elemento clave para obtener buenas sensaciones de carrera y la dinámica deseada. Como no podía ser de otro modo, la espuma utilizada es la Enerzy NXT, el compuesto estelar de la casa, en este caso con la misma formulación que la primera versión para lograr ese tacto amable y una amortiguación acolchada a la par que firme. Con esta zapatilla no tendremos esa sensación de plataforma descomunal bajo los pies, ni tampoco de trampolín. La respuesta es bastante limpia y directa.
Es cierto que a ritmos más suaves la mediasuela se siente más blandita, pero sin ese tacto chicloso (que personalmente detesto en algunas zapatillas). El impacto se absorbe con mucha suavidad, sin hundimientos por parte del pie, y el retorno de energía está bien conseguido sin ser una supertrainer. Es una zapatilla que disfruta cuando subimos el ritmo, lo cual es una virtud enorme y rasgo inconfundible de su versatilidad.
En esa facilidad para sumar zancadas con la Neo Zen 2 también influye otro de los conceptos mejor valorados por la casa asiática, el Smooth Speed Assist. No es un elemento ni una pieza física, sino una morfología concreta con la que se dota a la zapatilla para resolver la transición (y facilitar el movimiento sin pensar demasiado en ello). En calzados como la Neo Vista esa geometría está más acentuada porque el objetivo es correr más rápido, pero en la Neo Zen está algo más suavizado para no alejarse de ese temperamento de zapatilla de entreno.

Una horma con mayor espacio lateral
Un aspecto importante en una zapatilla para correr y frecuentemente infravalorado en los análisis es la horma. Antes de nada, aclaremos el concepto: la horma es la forma sobre la que se construye un calzado definiendo su anchura, altura, empeine o puntera y, en última instancia, cómo el pie se asienta y se mueve dentro de la zapatilla.
Mizuno ha reformulado discretamente la horma de la Neo Zen 2 en la zona del antepie para ganar mayor espacio lateral y dejar respirar más a los dedos. Según la tipología del corredor, este reajuste puede desembocar en una pérdida de fit o bien un menor agobio en la zona. Aquí ya entran en escena las preferencias personales.
El mediopie, en cambio, mantiene ese ajuste más ceñido que comentábamos antes, una sensación de encaje muy natural que aporta confianza en los movimientos más bruscos.

Lo dicho: para corredores de pies más anchos estos reajustes pueden marcar la diferencia entre una zapatilla correcta y una zapatilla cómoda de verdad para rodajes más largos.
Sensaciones en carrera con la Mizuno Neo Zen 2
La Mizuno Neo Zen 2 es la zapatilla con la que he sumado más kilómetros durante el presente año. Además de sentir una conexión especial -como me ocurrió hace muchos (muchísimos) años con la Rider-, es uno de esos modelos que me ganan desde el principio por el equilibrio de sus prestaciones. Es cómoda. Es blandita sin ser hipersuave. Se percibe ligera (lo es). Te permite subir el ritmo. Ajusta como debe, sin apretar ni quedar holgada. Y el confort es el mismo siempre, independientemente del ritmo manejado.
Es posible que al principio, si vienes de probar otras zapatillas más jerárquicas, la Neo Zen 2 no te diga nada y hasta te parezca un calzado básico. Pero esa virtud de poder hacer casi cualquier tipo de entrenamiento sin observar dónde y cómo pisas no te la da cualquiera. En cambios de ritmo responde con solvencia, evidentemente sin ese efecto que te da una placa y una superespuma, pero puedes pasar de rodar a 5:00/km a 4:00/km sin que la zapatilla proteste lo más mínimo.

Mientras, en las tiradas más largas (20 km en mi caso durante enero) el confort se mantiene intacto. No he tenido puntos de presión en el empeine ni en los laterales. El nuevo refuerzo del talón además llega para evitar sustos cuando la fatiga empieza a desvirtuar nuestra técnica de carrera.
Un detalle muy interesante es la ligereza del conjunto, que no llega acompañada por una sensación de fragilidad. Al revés: no se siente una zapatilla delicada; tiene cuerpo, estructura, presencia bajo el pie.
En definitiva, la Mizuno Neo Zen 2 está adiestrada para acompañarte con lealtad. No te empuja ni te exige, simplemente respeta tu ritmo.
Mizuno Neo Zen 2 VS Neo Vista 2: hermanas, pero no gemelas
Debido a su corto recorrido en la colección de la casa japonesa, comparar la Neo Vista y la Neo Zen es una obligación. Comparten apellido, laboratorio y esa idea de zapatilla moderna y limpia capaz de cumplir las expectativas de los corredores más entusiastas. A pesar de todo son, claramente, dos personalidades distintas.
Es cierto que ambas apuestan por un diseño minimalista, una estética sobria y una experiencia de carrera fluida. Además, en los pies se sienten más ligeras de lo que aparentan y buscan un equilibrio entre confort y respuesta. También comparten buena parte de sus materiales, acabados y dos pilares básicos de la filosofía actual de Mizuno: la espuma Enerzy NXT y el Smooth Speed Assist.
Ahora bien, la Neo Vista 2 juega en una liga superior e incluso puede rendir con nota en competición. Su mediasuela es más reactiva, más firme y sus límites están más lejos. La Neo Zen 2, en cambio, se queda en el territorio de una zapatilla de entrenamiento diario versátil, amable, más blanda y tolerante. Te permite correr rápido, pero no tiene la exigencia ni el potencial de la Neo Vista 2.
Decantarse por una u otra ya es una cuestión de preferencias e intenciones. Si eres un corredor de nivel medio que abarca entrenamientos entre los 4:00/km (tus series más rápidas) y los 6:00/km (tu ritmo más suave), y además tienes otras opciones más racing en el armario, la Neo Zen 2 te cubre esas necesidades diarias sin despeinarse. En cambio, si buscas sensaciones cercanas a la competición en tus entrenos más exigentes y ya dispones de otro modelo para sesiones más light, quizá la Neo Vista 2 colme más adecuadamente tus expectativas.
Veredicto y conclusiones

No me escondo: Mizuno es una de mis marcas favoritas y eso de alguna manera influye positivamente al momento de juzgar sus lanzamientos. Siempre las voy a ver con buen ojo, pero trataré de ser honesto. La Mizuno Neo Zen 2 no va a ganar premios al modelo más rompedor del año. Tampoco va a ayudarte a mejorar tus marcas. Pero sí tiene capacidad para cubrir un rango de entrenamientos más amplio que la gran mayoría de modelos de su segmento y además hacerlo sin perder prestaciones ni penalizarte en ritmos.
Es una zapatilla honesta, que no promete nada que no pueda ofrecer pero a la que vas a terminar haciendo muchos kilómetros sin apenas darte cuenta. Tampoco te brinda sensaciones nuevas ni busca impresionar, su valor es otro: cumplir en su misión diaria y ser elegida casi por inercia. Vaya, un signo de fiabilidad inequívoco.
Pros y contras de la Mizuno Neo Zen 2
Pros
▪ Buen equilibrio entre todas sus prestaciones: no es la mejor en nada pero es un notable en todas (confort, respuesta, estabilidad, amortiguación, ajuste, etc).
▪ Un upper corregido y rematado con inteligencia para buscar un mejor fit y una mayor seguridad en los apoyos con ese nuevo contrafuerte en el talón.
▪ Ligereza en los materiales y un diseño muy limpio en colores y formas para poder llevarla con unos pantalones vaqueros sin llamar la atención.
Contras
▪ Para los corredores con muchas alternativas específicas en el armario, la Neo Zen 2 puede quedarse en tierra de nadie.
▪ Su hermana Neo Vista 2 puede convertirse en su ‘Caín’ particular y arrebatarle un futuro prometedor.
▪ Puede quedarse corta de estructura y chasis para los corredores de peso más elevado.

Ficha técnica de la Mizuno Neo Zen 2
Tipo de zapatilla: de entrenamiento, con mucha versatilidad de ritmos.
Superficie: pavimentos urbanos y caminos de parques en buen estado.
Corredor: de peso medio y ligero preferiblemente.
Perfiles: 40 mm en el talón – 34 mm en la parte delantera
Drop: 6 mm
Peso: 245 g (H) / 205 g (M)
Precio: 150€
