En el laberíntico barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera, donde la historia se entrelaza con la arquitectura, se encuentra un tesoro oculto que pasa desapercibido para muchos: la Casa Bruguera. Esta construcción del siglo XVIII, situada en la angosta calle Mare de Déu del Pilar, fue renovada en 1918 por el arquitecto Josep Maria Jujol i Gibert, conocido por su colaboración con Antoni Gaudí, quien dejó su huella en la fachada con una firma muy especial.
Lo más llamativo de la Casa Bruguera son los esgrafiados diseñados por Jujol, una técnica que consiste en raspar el cemento fresco para crear dibujos en la superficie. En ellos, el arquitecto rinde homenaje a Sant Josep Oriol, un santo barcelonés nacido en esta misma calle en 1650, conocido por su dedicación a los pobres y enfermos.
Josep Maria Jujol i Gibert dejó su huella en esta fachada de una manera muy especial
Jujol representó al santo levitando entre nubes, cintas y guirnaldas de flores, sin utilizar color, sino jugando con las texturas del cemento. Además, a la izquierda aparece la fecha de su nacimiento (1650), a la derecha, el año de su fallecimiento (1702), y en el centro superior, una cruz enlazada. En el centro inferior, por otro lado, podemos ver las fechas de su beatificación (1806) y canonización (1909).
La Casa Bruguera: una obra oculta por el paso del tiempo
A pesar de su valor artístico, la fachada ha sufrido el impacto del tiempo y la indiferencia urbana. Tubos y cables eléctricos han sido instalados sobre los esgrafiados, dañando parte del diseño original. Sin embargo, quienes alzan la vista en la penumbra de la calle Mare de Déu del Pilar aún pueden descubrir la firma oculta de Jujol, un detalle que convierte a la Casa Bruguera en un rincón único de Barcelona. Si paseas por el barrio, no olvides detenerte ante esta joya escondida y descubrir la historia que guarda su fachada.


