En pleno barrio del Raval de Barcelona se encuentra uno de los bares más antiguos de la ciudad. Situada en la calle Joaquín Costa, Casa Almirall es un emblemático lugar testigo de la transformación de este barrio de escenario bohemio a centro cultural y artístico. Fue fundado en 1860 por Manel Almirall y se caracteriza por su exquisita decoración modernista.
Con detalles como el aparador de madera y la escultura de la musa de la Exposición Universal de 1888, el espacio transporta a los visitantes a otra época. Esta estatua es una de las muchas que decoraron las escaleras de los edificios del Eixample durante este evento crucial para la ciudad. Marcaban, así, la transición del estilo neoclásico al modernismo. Una filosofía que se respira en todo el local.
La estructura del bar se divide en dos ambientes: la taberna, que conserva su decoración original, y la bodega, donde antiguamente se despachaba vino a granel. Esta última fue remodelada en 1977, para adaptarla a las necesidades del momento, pero manteniendo su esencia. El mostrador de mármol catalán blanco combinado con mármol italiano de diferentes colores es una de las piezas más destacadas del interior.
La colorida y heterogénea clientela de un bar histórico
A lo largo de los años, Casa Almirall ha sido refugio de artistas, escritores y personajes célebres y escenario de momentos históricos y culturales. Durante los años 30, fue un punto de encuentro para los anarquistas, y en los años 50, los estudiantes contrarios al franquismo se reunían en sus mesas. Estas reuniones contribuyeron a la creación de una identidad cultural y política en el Raval, que perdura hasta hoy.
En los años 80, Mick Jagger fue visto en el local, disfrutando de su atmósfera única. Una noche cualquiera de los años 80, el dueño del bar vio a una pareja delgada de aspecto extranjero. Enseguida se preguntó si serían buenos clientes o vendrían buscando problemas. Eran tiempos complicados, marcados por la heroína que arruinó tantas vidas en el barrio. Pero cuando logró reconocerlos, no daba crédito: "Collons, eran Mick Jagger y Nico", recuerda todavía sorprendido. El cantante de los Rolling Stones junto a la icónica modelo y cantante alemana, musa de artistas y leyendas. Los dos allí, inesperadamente juntos en el Casa Almirall. Figuras como Terenci Moix y el anarquista Buenaventura Durruti lo frecuentaban y lo convirtieron en un punto de encuentro para la intelectualidad y la contracultura de la época. Numerosos novelistas y poetas contemporáneos lo han plasmado en sus obras.
A pesar de su antigüedad, Casa Almirall ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su autenticidad. Como testimonio vivo de la historia y la cultura de Barcelona, su resistencia lo convierte en un lugar único en la ciudad. Cada rincón del local cuenta una historia, desde sus paredes que podrían ser fragmentos de la antigua muralla romana hasta los muebles modernistas que adornan el espacio.
Hoy en día, Casa Almirall sigue siendo un referente en la vida nocturna de Barcelona. Su ambiente único, combinado con una oferta de bebidas tradicionales y un servicio atento, atrae a quienes buscan una experiencia auténtica en la ciudad.


