El Embalse de La Llosa del Cavall es uno de esos destinos ideales para una escapada de otoño o invierno desde Barcelona: situado en la comarca del Solsonès, en Lleida, este pantano gigante destaca no solo por su imponente infraestructura, sino también por la belleza de los paisajes que lo circundan y sus variadas opciones para los amantes del senderismo, la pesca y la fotografía "instagrameable".
Construida en 1997 sobre el río Cardener, la presa de La Llosa del Cavall es una impresionante estructura de arco doble que alcanza 122 metros de altura, lo que la convierte en un hito visible desde kilómetros a la redonda.
El embalse tiene una capacidad de almacenamiento de casi 80 hectómetros cúbicos y una superficie que supera las 300 hectáreas. Está rodeado por las sierras de Busa y Capdevila, que ofrecen un telón de fondo espectacular para los visitantes que buscan desconectar sin salir de Cataluña.
Buen plan para el invierno
Una de las ventajas de visitar el embalse en otoño o invierno es la tranquilidad. Los colores ocres del paisaje contrastan con el azul intenso del agua, y las rutas para caminar que parten desde el embalse son aptas para todos, desde familias hasta senderistas experimentados. El clima frío suele ser agradable para estas actividades: hay menos turistas que en verano y mejores condiciones para disfrutar del silencio y la naturaleza en estado puro.
En un entorno de plena montaña, con altivas paredes de roca que se levantan a ambos lados del pantano, destacan el macizo del Port del Comte, que alberga la conocida estación de esquí que tanta vida da al valle cada invierno, y el cerro del Codó (1.326 metros), con muy buenos miradores naturales, aunque hay que tener precaución al moverse por allí, ya que su base es un área de anidación de buitres.
Además del senderismo, la pesca es otra de las actividades habituales en el embalse, especialmente practicada por aficionados que buscan lucios y otras especies propias de aguas interiores. Los alrededores forman parte del Pla d’Espais d’Interès Natural, lo que asegura una protección de los ecosistemas y una experiencia auténtica de contacto con la flora y fauna características del Prepirineo catalán.
Para quienes planifiquen la visita desde Barcelona, el viaje es cómodo y directo. La distancia aproximada es de unos 140 kilómetros que se pueden recorrer en coche en alrededor de una hora y 40 minutos por autopista AP-7 y la carretera local C-242, pasando por localidades emblemáticas como Solsona y Navès. El acceso final al propio embalse está señalizado y hay zona de aparcamiento.
Antes de que se levantara la presa del embalse, el valle de la cabecera del río Cardener era un lugar de difícil acceso y precario para vivir. Solo había algunas vías de comunicación entre los pueblos y las masías de los entornos. La principal actividad era la explotación del bosque para extraer madera o carbón.
En paralelo a la construcción del embalse se construyó la carretera que conecta de forma más rápida el pueblo de Sant Llorenç de Morunys con Solsona, que vinculó de nuevo la Vall de Lord con su territorio administrativo, la comarca del Solsonès.


