El lago Tumí es ideal para quienes buscan un lugar poco masificado pero con personalidad propia. El paisaje de alta montaña, la memoria minera reciente y un registro fósil excepcional que sitúa a Cataluña en el mapa europeo de la paleontología se combinan para transformar a este destino en una atracción recomendada todo el año, con colores intensos en primavera, baños de luz otoñales y un ambiente de ensueño en días de nieve en las cumbres cercanas.
No es un lago de origen natural: ocupa lo que fue una gran mina de carbón a cielo abierto en el término municipal de Vallcebre, a unos 1.425 metros de altitud. Cuando la explotación cesó en los años 80, la lluvia, el deshielo y las aguas subterráneas fueron llenando la cavidad hasta formar el lago actual, que hoy ofrece una imagen sorprendente de paredes verticales de roca abrazando una lámina de agua de tonos verdes y azulados.
Ese contraste entre el legado industrial y la recuperación paisajística le da una personalidad muy especial: a primera vista recuerda a ciertos lagos alpinos o italianos, pero en realidad estamos en pleno Prepirineo catalán, en el Berguedà, con vistas espectaculares hacia las montañas de la zona.
Hay varios senderos sencillos que llevan a diferentes puntos de observación del lago y del entorno minero, con vistas muy fotogénicas en cualquier época del año. Una de las mejores rutas es la que une el Mirador del Teleférico con Llac de Tumí y Dinosaures de Fumanya, un itinerario señalizado de unos 6 kilómetros que enlaza el lago con miradores y zonas con icnitas. Empresas de la zona organizan salidas en piragua sobre el lago, otra manera distinta de contemplar las paredes rocosas y entender la antigua forma de la mina.
Huellas de dinosaurios y paisaje geológico
El gran plus del lago Tumí es que forma parte del conjunto paleontológico de Fumanya, uno de los yacimientos de icnitas de dinosaurio más importantes de Europa. En las paredes de las antiguas minas de Fumanya Sud, Fumanya Nord, Tumí y Coll de Pradell se han documentado unas 3.500 huellas de dinosaurios del Cretácico Superior, además de huevos, huesos y restos vegetales fosilizados
En la zona del lago, sobre los taludes que lo rodean, se conservan huellas fósiles de titanosaurios, los grandes herbívoros que caminaban por esta área hace más de 65 millones de años. No siempre son evidentes a simple vista, pero algunos puntos señalizados y paneles explicativos ayudan a interpretarlas, y con prismáticos se aprecian mejor
Muy cerca, en Fumanya (Fígols), el centro de interpretación de las icnitas explica de forma didáctica el contexto geológico, la actividad minera y la vida de los dinosaurios, con materiales pensados también para público familiar. Es el complemento perfecto a la visita al lago Tumí.
En el entorno amplio del Berguedà se pueden sumar visitas al cercano Parque Natural del Cadí-Moixeró, pueblos de montaña como Vallcebre, Saldes o Gósol y miradores hacia el Pedraforca, creando una escapada de fin de semana muy completa.
El lago Tumí se encuentra en el municipio de Vallcebre (Berguedà), aproximadamente a 130 kilómetros de Barcelona, lo que supone algo menos de dos horas en coche, según el tráfico. Hay que salir de la ciudad por la C-16 en dirección Berga/Túnel del Cadí, pasar Berga y seguir hacia el norte hasta la salida indicada hacia Guardiola de Berguedà / Vallcebre y tomar la carretera local hacia Vallcebre. Desde el pueblo, seguir la carretera en dirección Coll de Pradell. El lago Tumí queda al pie de la carretera, bien señalizado, con un pequeño aparcamiento y área de pícnic.

