El Inter de Miami tuvo en su mano evitar al PSG tras ir ganando por 2-0, con exhibición de Luis Suárez, pero acabó cediendo un empate que lo emparejó con el favorito de la competición en lugar de medirlo en octavos frente al Botafogo. El enfrentamiento entre el equipo de Messi y el de Luis Enrique tiene morbo mediático, pero la sensación es que existen dos velocidades de fútbol diferente. Ahora, sin embargo, no se ha escuchado tantas veces aquella famosa frase de “No alcanza” cuando se hablaba del Barça europeo en épocas de Leo. Pero es difícil que alcance para este título. Gianluigi Donnarumma ya se lo ha dicho a Messi: “Ya tiene muchos títulos” y aunque nadie renuncia a nada, está difícil para Miami. Estaba más fácil para aquel Barça que llegó a las semifinales de la Champions y un mal día en Anfield lo apeó de lo que podía haber sido otra Champions. Alcanzar o no en fútbol es más una cuestión de mentalidad que de medida real. Si alguien piensa que no alcanza es complicado que lo haga. Aquel Barça se quedó solo a un gol de jugar la final frente al Tottenham. Aquel equipo seguramente sí alcanzaba en lo deportivo, pero vivía tocado por una presión insostenible.
Al inicio del mundialito, Mbappé vino a comentar que existía una cierta supremacía futbolística de Europa frente a Sudamérica. Es cierto que muchos clubs sudamericanos venden a sus grandes estrellas cada vez más jóvenes. Tanto como que la Argentina de Messi venció a la Francia de Kylian en la final del pasado Mundial de selecciones. En clubs es distinto, pero en combinados nacionales sí están los mejores de cada país. También es verdad que en los últimos cinco Mundiales de selecciones, Europa ha ganado 4 y Sudamérica uno (2006, Italia; 2010, España; 2014, Alemania; 2018, Francia; 2022, Argentina) Una de las cuestiones distraídas de este mundialito, denominado así porque no están los mejores, es ver como queda finalmente el enfrentamiento Europa-Sudamérica, teniendo en cuenta que se pueden ir eliminando entre ellos, como el Palmeiras-Botafogo de octavos. Mbappé ha conseguido motivar a algunos clubs sudamericanos, pero falta ver cuál será finalmente el peso real entre continentes.