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Alcaraz, gesta histórica

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Carlos Alcaraz ganó física y psicológicamente al número uno Jannik Sinner en la final más larga y espectacular de la historia de Roland Garros. El tenista español superó tres bolas de match y le dio la vuelta a un break de entrada en el tercer set, algo solo al alcance de un deportista superdotado en técnica y en cabeza. El italiano dominó los dos primeros sets y cuando parecía que acabaría sucumbiendo en el último se puso con 6-5 y todo a favor. Alcaraz volvió a darle la vuelta y exhibirse en el supertiebreak de 10 puntos. Fue el duelo de dos jugadores superlativos. La diferencia entre el Big 2 y el resto es mucha. La distancia es grande entre los dos números uno y los otros tenistas que compiten a otro nivel. Roland Garros vivió su primera final con la huella eterna de Nadal en la pista central. Y se notó. El espíritu del extraordinario Rafa estuvo presente y Alcaraz acabó ganando a lo Nadal mientras Sinner quiso hacerlo a lo Djokovic. Ambos, sin embargo, merecen que no haya comparaciones. Poseen un estilo propio y un nivel de tenis impresionante.

La gesta de Alcaraz en París ensombreció a la selección española de fútbol. Fue histórica. Muchos aficionados se perdieron los dos primeros minutos de la final de la Nations League que coincidieron con los últimos instantes del triunfo del tenista murciano, que logró una victoria más allá de la épica y las tres C de su abuelo (cabeza, corazón y cojones) porque la exquisita técnica y fuerza de sus golpes fue exultante. En muchas ocasiones también los de Sinner, dos deportistas muy por encima de sus compañeros de oficio.

La selección española perdió la final de la Nations League en los penaltis ante un Portugal, bien dirigido por Roberto Martínez, que logró empatar en las dos ocasiones en las que se adelantaron los de Luis de la Fuente. En las penas máximas, los portugueses marcaron las cinco y Costa detuvo el lanzamiento de Morata. Cristiano Ronaldo, que logró el 2-2 antes de la prórroga, logró el título a sus 40 años ante la decepción de los españoles, que no supieron rematar antes y fueron incapaces de mantener su ventaja. Una pena para una excelente selección no acostumbrada a perder finales.

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