Laporta, lo que viene y el recuerdo de Johan

Sigue el horror en demasiadas partes del mundo. ¿Cómo es posible que no llegue la sensatez y el sentido común para alcanzar la paz y la tranquilidad? 

La tranquilidad se consiguió el otro día en Can Barça tras el resultado de unas elecciones bien llevadas y que señalaron claramente la voluntad de la mayoría barcelonista. Ahora Laporta tiene mano libre para terminar obras en marcha, empezar otras pendientes, estabilizar en todo lo que pueda la economía del club y, si tiene un rato libre, explicar un día cual es precisamente la situación real de esta entidad que arrastra y apasiona a tanta gente y que merece ser salvada de peligros cercanos. Cinco años es mucho tiempo, suficiente para que, con tranquilidad, las aguas vuelvan a su cauce. Hago desde aquí un llamamiento a que todos los culés entendamos la situación y ayudemos, si es posible, en lo que haga falta. Deportivamente la cosa parece bien encauzada. Al liderato anterior va a seguir el de este año y, en Champions, el panorama está abierto a cualquier resultado posible. Cuando tome el mando oficialmente Laporta tiene que mostrar un aire abierto y de comprensión para lograr que nuestro club tenga las instalaciones modernas necesarias, esté en vías de normalizar las cuentas bancarias y todo nuestro país estará a su lado para ayudarlo en lo que se pueda. He leído que Jan estuvo en Amsterdam con la familia de Johan por motivos del 10º aniversario de su desaparición. Tengo grandes recuerdos de este 'holandés volador' porque cuando llegó al Barça nuestro club no tenía la organización actual. En la parte deportiva estaba de entrenador Paco Rodri y yo mismo y Rinus me encargó ponerme a disposición del recién llegado para atenderle en todo lo que le hiciese falta. Y así me convertí, con gran satisfacción mía, en un ayudante de todo tipo; quiero decir, de adaptación a un nuevo sitio, de conocimiento de sus compañeros, de las relaciones con la prensa y de cualquier otra situación que a él se le plantease. Vivía en la parte alta de Barcelona, en Pedralbes, y por allí aparecía yo a menudo para ayudar en lo que fuese necesario. Además, el promotor de la urbanización de El Montanyà vino a verme interesado en que Johan se instalase en una de aquellas casas montañeras y desde aquel momento aquella zona se convirtió en un feudo barcelonista. Y así la familia conoció una parte del interior de nuestro país y lo disfrutó. Johan quería ganar siempre, ya fuese al fútbol, al dominó o a cualquier otra circunstancia porque lo llevaba en sus genes. Era un ganador nato y así se lo transmitía a sus compañeros que pasaban muchas horas juntos porque en aquella época a todos los desplazamientos al norte se viajaba en tren, lo que quería decir horas y horas de convivencia conjunta. Descansa, amigo, se te sigue queriendo y llorando.

La petición de Cruyff a Carrete

Aparte del gol excepcional que Johan le marcó a Reina a centro de Charly Rexach en un Barça-Atlético de Liga, una de las características que sufría en casi todos los partidos el genial holandés era el marcaje individual que el entrenador del equipo adversario le encargaba a un especialista. En el Oviedo había uno de ellos: se llamaba Carrete. Una vez, en un partido, Johan salió del campo andando hacia el vestuario. Antes de abandonar el terreno de juego, Carrete aún estaba a su lado, cumpliendo un marcaje individual estricto, así que el holandés se giró hacia él y le dijo abiertamente: “No me sigas más que voy directo al lavabo”. Y Johan descendió por unas escaleras que había a un lado del terreno de juego. Carrete cumplía y Johan se escapaba.

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