Periodista

Genios, bolas y juego sucio

PANTALLA PLANAS

Uno de los documentales más entretenidos que ha estrenado Netflix recientemente es ‘Secretos del deporte: Jaque al rey’, una especie de thriller del mundo del ajedrez con dos antagonistas célebres: Magnus Carlsen, el que fue campeón del mundo hasta el 2022, un ídolo más bien retraído y silencioso; y su némesis, Hans Niemann, el peculiar aspirante a robarle el título, un personaje prepotente y maleducado que se crece ante la hostilidad. Un individuo inquietante que genera fascinación y rechazo.

El documental reconstruye el conflicto entre ambos jugadores, cuando Carlsen perdió contra Niemann en 2022 y abandonó el torneo insinuando que su rival había hecho trampas. No había pruebas concluyentes, pero sí indicios que podían encontrarse en el submundo de las partidas en plataformas digitales. Siguiendo los códigos narrativos propios de Netflix, el relato no estalla hasta exactamente la mitad del metraje: “Sentí que no estaba jugando contra un humano”, asegura Carlsen ante la cámara. Este es el motor del melodrama, aunque el detonante narrativo para generar el morbo es el enigma sobre el método que habría facilitado la ventaja competitiva contra Carlsen. La teoría más exitosa es la de unas bolas sexuales vibratorias que, convenientemente escondidas en su anatomía, facilitarían a Niemann un código para mover las figuras en el tablero. Unos secundarios muy bien elegidos se encargarán de crear suspense y aportar detalles a la historia. Los ataques de ira, los arrebatos de arrogancia y un aspecto desaliñado convertirán a Niemann en un anzuelo para los espectadores. Un showman del ajedrez que ha utilizado la agresividad para hacerse un hueco en la élite del ajedrez y conseguir una carrera meteórica.

‘Jaque al rey’ es tan interesante como esperpéntico. Pero, sobre todo, es altamente adictivo, porque el mundo del ajedrez, con genios como protagonistas, siempre tiene un aura de misterio. Aparecen grietas y miserias en este ambiente supuestamente exigente y perfecto. Un finísimo sentido del humor teje toda la historia. Eso sí, una vez has visto ‘Jaque al rey’ hay dos dudas que te asaltan: la primera, la razón por la que Carlsen se ha prestado a participar en un documental que catapulta aún más la figura de Niemann. Y la segunda, que no se resuelve el misterio de si hizo trampas o no. Un final que termina en tablas es siempre decepcionante.

Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...