La audacia del Chelsea

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Más atrevido y valiente que en los últimos años, el equipo del italiano Enzo Maresca ha recobrado la confianza gracias a la apuesta decidida por sus hábiles y jóvenes delanteros

Cole Palmer (i) celebra un gol junto a Marc Cucurella

Cole Palmer (i) celebra un gol junto a Marc Cucurella

FOTO: AP

“We’ve got our Chelsea back’ (Hemos recuperado a nuestro Chelsea’) cantaban los seguidores del Chelsea en el Spurs Stadium del norte de Londres, después de que Cole Palmer transformara en el ‘derby’ londinense del domingo un penalti al ‘estilo Panenka’, solo al alcance de las grandes estrellas. Por el momento de tensión del partido y la importancia del lanzamiento, la audacia que inspiró a Palmer es la misma que refleja el nuevo espíritu del Chelsea, con la que el italiano Enzo Maresca ha ido transformado las malas sensaciones del pasado reciente. La afición ‘blue’ del sur de Londres vuelve a sonreír con un equipo que gana, golea y divierte.

Segundo tras el Liverpool, el Chelsea es hoy un equipo más ordenado, mucho más sólido y, sobre todo, atrevido. Coraje y valor definen sus acciones, porque ha recuperado la confianza, y Palmer es el emblema de todo ese cambio. Sobre la influencia del exjugador del Manchester City, convertido ya a sus 22 años en el líder de los ‘blues’ de Londres, ha girado la evolución aplicada por Maresca. Su apuesta, desde el primer día de su llegada al Cobham Training Center, fue cimentar su proyecto sobre dos pilares: la calidad técnica de sus muchos jóvenes futbolistas y la energía para su motivación.

Para lo primero, en torno al liderazgo de Cole Palmer, ha ido eligiendo a delanteros de regate y verticalidad, Sancho, Pedro Neto, Madueke y Jackson , con Nkunku, Joao Félix y Mudryk como alternativas. Para lo segundo, la combatividad, están Caicedo, Roméo Lavia, Enzo Fernández, Colwill y Cucurella, cinco fijos que representan esa búsqueda del equilibrio. Mientras que unos aportan inteligencia, habilidad y desborde en la delantera, para desequilibrar los partidos, los otros inyectan al equipo la fuerza y el espíritu de lucha desde la defensa, para que el resto puedan jugar con libertad.

Viendo al Chelsea, lo más obvio es comprobar cómo todo el sistema de Maresca se pone al servicio de Cole Palmer para que exprima su talento. Algo así como lo que el Liverpool hace con Mohamed Salah. Pero Palmer está algo más dotado que el egipcio. Es un líder natural sobre el campo, capaz de observar e inventar la jugada necesaria en el instante en que el equipo lo precisa. Así fue también contra los Spurs. Sus acciones causaron destrozos en la defensa del Tottenham, encontrando sus puntos débiles y marcando dos penaltis determinantes en el hundimiento de los ‘lilywhites’, nuevamente abatidos y desconcertados por sus errores propios.

Remontar un 2-0 adverso fue una muestra de carácter, con los goles y liderazgo de Palmer, quien se consolida como el mejor jugador inglés del 2024. Ese ‘penatli a lo Panenka’ se eleva por encima de todo para simbolizar el atrevimiento de este Chelsea, audaz y valiente en los momentos clave de los partidos. Por remarcar sus cualidades, Palmer reveló que ni siquiera practica, ni se pasa tiempo extra en el campo de entrenamiento de Cobham perfeccionando su técnica, algo que Maresca no ve incluso mal: “Cole pertenece a ese grupo de jugadores que no son normales, son fueras de serie”.

Todo unido ha hecho que, con el orden impuesto por Maresca, las reconciliaciones se hayan producido rápidamente en Stamford Bridge. Muy pocos inciden ya en las fricciones entre los dos propietarios, Todd Boehly y Behdad Eghbali, que hace apenas unos meses se peleaban por la propiedad del club. La confianza que inspiran Maresca y su equipo está sepultando toda crisis.

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