El vídeo del millón de euros

PANTALLA PLANAS

El vídeo del millón de euros

Periodista

En el programa ‘Què t’hi jugues’ de la Cadena Ser, explicaban que el vídeo de ocho minutos para homenajear la historia del Barça que se ofreció en la gala del ciento veinticinco aniversario del club había costado alrededor de un millón de euros. Explicaron que ‘Volem la pilota’ (‘Queremos el balón’) no se había podido emitir íntegro por una cuestión de derechos musicales, pero ahora ya está al alcance de todos en Youtube. Al precio que cuesta cada minuto, no duden en mirarlo en bucle hasta que se les cansen los ojos para amortizarlo. En la gala lo presentaron como un cortometraje, aunque más bien es un anuncio muy largo, de la agencia ProdCo y dirigido por Leigh Powis.

El hilo conductor parte de la ilusión por el balón en la infancia y el recuerdo de ir al Camp Nou con la familia. De hecho, el relato es un collage de imágenes que, en cierto modo, se comporta como la memoria. Una lluvia de escenas que se mezclan, sin más coherencia que el flujo emocional. El montaje funciona por saturación, empezando con una banda sonora muy suave que va creciendo hasta convertirse en una explosión épica con intenciones casi espirituales. Es un crisol de imágenes evocadoras: des de momentos históricos, a referencias culturales simbólicas, a protagonistas emblemáticos, de grandes gestas deportivas a simples puestas en escena esteticistas, desde lo kitsch a lo sofisticado, de la modernidad a lo más tradicional. El conglomerado visual sirve para añadir valores como la diversidad, la multiculturalidad, la transversalidad y la sensibilidad social. Hay una fusión de épocas, deportes, símbolos, instantes, escenarios y personas, que se suceden a alta velocidad. Lo justo para insinuar el impacto en la retina pero que no dé tiempo al espectador para procesar todo lo visto. Se trata de proporcionar un resultado final, una idea global ultracondensada, inculcar una sensación de longevidad, de grandeza, de plenitud vivencial, de intensidad emocional, de máxima actividad. Se fuerza la poética publicitaria, algo vacía, pero de efecto rápido. 

‘Volem la pilota’ es una especie de excitación de la retina que el cerebro no tiene tiempo de procesar en su globalidad. Esta trituradora visual se libera así de un contexto narrativo que comprometa a una línea argumental y se asegura una aparente ecuanimidad por la simple dinámica del colapso total. Es catártico, que seguramente es lo que deben ser todos los grandes festejos.

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