El Barça hizo una exhibición en la semana fantástica endosándole cuatro goles al Bayern, los mismos al Madrid y tres al Espanyol. La racha pareció seguir con los cinco al Estrella Roja, pero en la segunda parte del encuentro frente a los periquitos ya se notó un tono de autorregulación que no coincidía con los postulados de Hansi Flick. El técnico germano dejó claro en la rueda posterior al encuentro ante el Celta que no vale jugar a un 80 por ciento. Una de las mejores características de su modelo era no bajar los brazos en ningún momento. La situación del partido de Balaídos podía invitar a la dejación: un resultado cómodo de 0-2 a falta de apenas seis minutos para que concluyera el encuentro y con un match de Champions tres días después. Pero el Celta apretó mucho, lo había hecho durante todo el partido (10 remates dentro del área) y el Barça dio la impresión de que se vio ganador. Se equivocó.
El triunfo del Madrid ante el Leganés deja al equipo blanco a un solo punto si gana su partido aplazado. La ventaja del Barça se ha diluido entre San Sebastián y Vigo, dos desplazamientos difíciles en los que no ha estado Lamine, aunque se notara más en la derrota ante la Real que en el empate frente al Celta. El fútbol de hoy no es como el de antes. Nunca ha sido interesante la autorregulación, pero en la Liga española le había valido en ocasiones al FC Barcelona, no así en Europa. Pero por encima de eso, lo importante es que los puntos básicos, claves, que había instaurado Flick no se pierdan: máxima intensidad del primero al último minuto, verticalidad con una defensa muy adelantada y físico para mantener el tono a lo largo de todo el partido.
La sensación es que los jugadores han entendido el error por las declaraciones posteriores que han realizado, con mucho nivel de autocrítica, y Flick ha dejado claro en el vestuario que no va a permitir que se repitan situaciones parecidas, pero que confía en los futbolistas para superar esta mala dinámica y no va a esperar mucho, ya que tienen la oportunidad perfecta frente al Brest en Montjuïc este mismo martes.