
Xavi quiere un ‘salvavidas’ en el campo
CORRER ES DE COBARDES
La llegada de un mediocentro que le interprete es clave para Xavi. Esa sensación de tener la extensión del entrenador en el campo se le fue con Sergio Busquets. Estas semanas no han parado de salir nombres para ejercer ese papel. De más caros (Zubimendi) a más baratos, el último candidato es Oriol Romeu, que viene de hacer una buena temporada en Girona, tiene experiencia a sus 31 años y se crió en este estilo Barça.
El debate, si lo hay, puede ir por ahí. Este tipo de medios que no pierden la pelota, que juntan las líneas del equipo y que equilibran los tiempos y los espacios a la hora de atacar o defender, hace décadas que se han fabricado en casa. A bote pronto, desde Milla, puedo citar a Pep, a Celades, al propio Xavi y a Busquets. Cada uno con sus características son esos futbolistas que piensan muy rápido, que se ofrecen continuamente para salvarle la vida al compañero apurado por un marcaje, que aseguran el balón y que evitan pérdidas que propicien la contra rival. Es un jugador-salvavidas, que puede dar 300 pases y apenas perder uno o dos. No viven del gol pero cuando el equipo lo ha hecho te lo administran perfectamente.
Un técnico quiere remover un poco el vestuario para que todo el mundo esté alerta. Era esa una de las leyes de un ex entrenador que tuve, Vic Buckingham. “Hay que traer a tres o cuatro nuevos para que nadie se duerma”, decía. Supongo que Xavi va por ahí. Aunque creo que en el Barça actual, con las apreturas económicas, casi habría que fijarse más en las salidas que en las entradas. Y que dejen dinero.
Ahora suena Güler. Al joven turco no le he visto pero si llega espero que sea muy bueno porque medios ofensivos ya tenemos, como Pedri y como Gündogan. Incluso está De Jong, que por cierto en último caso también podría retrasar su posición al pivote, aunque sea más ‘aventurero’ que ’Busi’.
Jaume Olivé, un hombre de fútbol
La pasada semana recibimos la mala noticia de la muerte de Jaume Olivé. Tuve ocasión de debatir sobre fútbol con él muchas veces. Cuando me retiré de jugador, ya en los años 80, Olivé ejercía el papel de coordinador del fútbol base en el Barça. Tras tantas temporadas de corto, pude dar mis primeros pasos en otra función en el club, hasta que me hice cargo de aquel juvenil, con Amor y compañía, que llegó tres veces a la final de la Copa de España y que acabó ganando dos. En esos tiempos tuve bastante trato con Olivé. Charlábamos de futbolistas con naturalidad, cada uno desde su punto de vista, de si fulano o mengano podía rendir mejor ‘así’ o ‘asá’, de si podía subir este o aquel. Olivé era un técnico de esos que vivía el fútbol a todas horas. Descanse en paz.