¿Quién es hostil?

PANTALLA PLANAS

Una vez más, el cruce de la selección española con la de Kosovo ha llevado a unas cuantas cadenas y a algunos periodistas a tener que hacer equilibrios a la hora de pronunciar el nombre del país rival. El hecho que España no reconozca a Kosovo como nación, en una pataleta para negar su independencia, arrastra la información deportiva al esperpento sin comerlo ni beberlo. Algunos ya han decidido que el negacionismo absurdo es ridículo e incómodo. Ayer, en Deportes Cuatro, Manu Carreño optó por anunciar con absoluta tranquilidad el “Kosovo-España” sin tapujos, eufemismos ni preliminares. “¿Territorio hostil? Parece que no. A pesar de que nuestro país no reconoce como país a Kosovo” decía el presentador en los titulares del programa. En varias ocasiones durante la información del partido de la Roja, Carreño remarcó con mayor intensidad el nombre del equipo rival. Es una buena estrategia, sin duda, para el que no quiere rebajar la categoría del encuentro. En laSexta, Pedrerol prefirió seguir los protocolos diplomáticos y las ordenanzas políticas. “España se enfrenta a la Federación de Kosovo”. En el vídeo de la noticia también insistían en “la temible Federación de Kosovo”. Hasta se refirieron a la selección rival como “la 115”, aludiendo a su posición en la clasificación general de selecciones. En el telediario de La1, Ana Blanco hizo referencia al “equipo de la Federación de Fútbol de Kosovo” y Lourdes García optó también por hablar de “la Federación de Kosovo” en la información deportiva.

Al menos, en esta ocasión, y no como la última vez que se enfrentaron los dos equipos, a la hora del partido los rótulos del marcador no menospreciaban a Kosovo. Entonces escribieron las iniciales de la selección en minúsculas (kos) en contraste con las mayúsculas de España (ESP). Quizá porque la realización no dependía de España. Ayer, ambas selecciones recibían idéntico trato en letras mayúsculas.

Ayer se hablaba de Kosovo como territorio hostil y quizá lo hostil es negarles su nacionalidad e identidad. Curioso como los que insisten en no mezclar política y deporte para favorecer la fraternidad son después los primeros en seguir las consignas políticas a pies juntillas.

Rivero Challenge

Ayer, de nuevo, los espectadores nos obsesionamos con el ‘Rivero Challenge’ esperando el momento en que el narrador, Juan Carlos Rivero, se despistara y llamara al equipo por su nombre, Kosovo, en vez de usar la evasiva que alude a su federación de fútbol y no al país. Aunque el primero que no superó el reto -por despiste o por economía lingüística- fue Chapi Ferrer, que a la primera de cambio pronunció la palabra prohibida sin mayor trascendencia.

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