Sainz era el 'predestinado' al podio
F1 GP ITALIA
El madrileño actuó de líder del equipo durante todo el fin de semana y realizó un Gran Premio excelente de principio a fin, con una perfecta puesta a punto del coche, la pole y una carrera en la que se llevó el podio y el trofeo a 'piloto del día'
Primeras palabras de Carlos Sainz tras el intento de robo de su reloj
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- Fabio Marchi
Redactor Motor y Polideportivo
Carlos Sainz dio este domingo un enorme golpe sobre la mesa. Ante los ojos de los 'tifosi', en casa de Ferrari, sin que le temblara el pulso saliendo desde la pole, el español hizo una carrera que pudo significar un antes y un después para él. Carlos lo intentó con todas sus fuerzas ante un Verstappen que se sabía que era favorito. Lo puso todo de su parte. No se escondió ni fue a lo fácil. Es más, aguantó al hambriento Max detrás 15 giros, justo lo que le aguantaron las ruedas. El neerlandés lo intentó de forma insistente con su 'cohete' de las bebidas energéticas, pero se encontró con una pared de inicio, un Carlos hambriento, desafiante, luchador, con una garra que hizo vibrar a los aficionados italianos cada vez que le cerraba la puerta a Max.
Carlos sabía que atacando al máximo de inicio y defendiendo su posición ante Max Verstappen podía desgastar demasiado las gomas y ello podía comprometer su carrera. Lo fácil era no oponer resistencia y centrarse en gestionar para marcar a Leclerc e ir a por la tercera plaza. Pero no era algo debatible. Sainz estaba ahí para pelear. “Era un día para intentarlo. Y lo he intentado todo para mantenerlos detrás, especialmente en el primer stint delante de Max. Probablemente eso pudo costarme el podio porque hizo degradar más las ruedas de lo que se hubieran desgastado sin luchar”, dijo en rueda de prensa el madrileño.
Esas son palabras de un piloto con la ambición que pide el exigente público transalpino. Palabras de un líder que quiere ‘morir’ matando. Palabras que enamoraron a los sentimentales ferraristas, quienes vieron en Carlos uno de los suyos, más que nunca. El querer ir a por el triunfo pasara lo que pasara, regalándole una defensa de 15 giros estresantes a todo el público liderando el GP, fue algo que los 'tifosi' valoraron por encima de todo. Ahí, Carlos elevó su listón. Desde entonces, será visto de forma muy diferente. Fue un punto de inflexión para los italianos. Demostró con hechos que quiere ganar.
"Gana por nosotros (vinci per noi)", le decía un aficionado a su llegada a la puerta del paddock por la mañana antes de la carrera. Y es que este fin de semana, el que tiró del carro de los de rojo fue Carlos.
Carlos hace de líder
En una escudería teóricamente sin capitán y escudero, el madrileño fue el comandante y lo demostró sin arrugarse ante nada y sin cometer errores. Fue más veloz que Charles durante todo el GP y en Monza se rumoreaba que Leclerc tuvo que copiar los reglajes que había logrado Carlos para ser competitivo desde la ‘qualy’ tras sufrir mucho. Y en carrera, dio la cara como el que más en busca del sueño de todos los allí presentes, por muy difícil que pareciera. Pero no solo eso, mantuvo a raya a un Charles Leclerc que no iba a tener piedad con su compañero pese a las circunstancias y que arriesgó al máximo para ir a por el podio que tanto se había ganado. Pero se encontró a un gigante Carlos.

Silencio en las gradas
Ayer, no hubo órdenes de equipo. Al haber defendido con uñas y dientes su puesto ante Max, Sainz tuvo que adelantar su parada porque degradó las ruedas. Eso le haría llegar sin gomas al final en un segundo stint más largo de lo normal. Ahí, Charles quiso arrebatarle el podio. Empezó entonces a atacar en los últimos giros a un Sainz que le cerraba la puerta una y otra vez. Los ‘ui’ en la grada cortaban el tremendo silencio que había en esos giros. Todos estaban callados, sufriendo por temor a que sus dos coches y su equipo del alma no protagonizaran un drama mayúsculo y que fuese recordado siempre. En la sala de prensa, los periodistas italianos se tiraba de los pelos, muchos sin entender qué ganaba Ferrari con una lucha que no iba a darle más puntos al equipo y que se lo podía hacer perder todo. Sobre todo, viendo a Leclerc tocando levemente la rueda de Sainz en la curva 4, algo de lo que Leclerc parecía no acordarse al hablar con la prensa.
"No creo que nos tocáramos. ¡Ah, sí! Cuando nos fuimos rectos... Bueno, estuvo al límite. Carlos fue al límite y yo fui al límite. Es lo normal. Creo que eso quiere decir que los dos queríamos estar en el podio frente a los 'tifosi', así que lo dimos todo, pero a su vez sabíamos lo importante que era para los 'tifosi' el tener un coche rojo en el podio. Teníamos esto en mente, pero también disfrutamos", aseguró. Tanto Charles como Carlos aseguraban que eran conscientes de ello, que fueron limpios, aunque al límite de lo legal, y Sainz dijo que entre compañeros siempre se dejan más espacio. Pero lo que hizo Leclerc en ese toque y en el último giro no es precisamente dejar espacio.

“Corre sin tomar riesgos”, le decían a Charles en el penúltimo giro, que no es lo mismo que el típico “mantén posición” que ayer no se escuchó. Una vuelta más tarde, bloqueaba las ruedas y estaba a punto de embestir a Sainz. Se rozó el desastre. Un accidente entre los Ferrari habría sido una vergüenza nacional, portada en todos los diarios. Charles arriesgó. Carlos respondió.
La batalla fue preciosa y terminó con Sainz defendiendo lo que era suyo. Su primer podio del año. El primero en Monza. Aquellos que no veían en él un líder, ayer quizás cambiaron de opinión. Dio un golpe de podio. De hecho, durante todo el fin de semana, la sensación general que daba el público italiano fue de mucha más confianza en un Carlos al que ven mucho más maduro, preparado, constante. Los Ferraristas lo saben, que Carlos venía de un recital en Zandvoort en otro fin de semana en el que Leclerc estaba perdido. Y en Monza, a medida que fueron pasando las sesiones y el español capitaneaba la 'Scuderia', iba ganando enteros.
Le han ensalzado
En el cartel del Gran Premio estaba Leclerc y no Sainz. En la grada principal, el monegasco tenía una pancarta gigante con el dorsal '16'. Y así, muchos ejemplos que pueden empezar a nivelarse. Muchos inputs que Carlos ha visto en estos últimos años, ante los que ha respondido con trabajo y sin venirse abajo. El apodado 'Predestinato', por lo general, era el preferido. Desde ayer, quizás sea algo más compartido. De hecho, en las gradas, este domingo, la gente no iba con uno u otro. Iba con Ferrari. No quería que Charles pasara a Sainz o que Carlos defendiera plaza. La única preocupación, y de ahí el sufrimiento de todos, era mantener el podio y la cuarta posición. Por ello, el sentimiento de muchos fue de incomprensión, de miedo al verlo y de alivio al acabar. Incluso alguno decía a MD que no disfrutaron de ese final porque el sufrimiento pudo con ellos.
Tras lo ocurrido, Sainz se ganó el derecho a ser considerado como Charles, con el que prácticamente empata en clasificaciones (7 a 6) y al que supera en la general del Mundial. Carlos estaba predestinado a lograr ese podio desde el viernes. Leclerc quiso quitárselo, pero sin ser consciente que eso fue clave para reforzar la figura de un Carlos que la prensa italiana ya le definió como "piloto top" tras la carrera. Se lo ha ganado a pulso tras las críticas recibidas. Supo ser fuerte mentalmente hasta llegar a Monza. Su momento ha llegado.



