Cuando la edad de la zaga revela tu proyecto

VALENCIA

Los centrales, lo mejor del partido de este viernes, cuentan con una media de edad que apenas rebasa los veinte años y tienen ya una presión inédita

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Tárrega, en un momento del Leganés-Valencia de este viernes en Butarque

SERGIO PEREZ / EFE

Cuando el Valencia ganó su último título, allá por 2019, Ezequiel Garay tenía 32 años y Gabriel Paulista, su pareja de baile, tenía 28, algo joven, como los 25 de Carlos Marchena cuando levantó la Copa de la UEFA en Göteborg, aunque lo hizo acompañado de un ya veterano Roberto Fabián Ayala, de 31 años.

No ocurrió así cuando, con 22 años, Miguel Tendillo salvó al Valencia del descenso en la campaña 1982-83 en una agónica última jornada, en la que su tanto, de cabeza ante el Madrid, junto a una carambola de magnitudes épicas evitó que el Valencia bajara a Segunda División por primera vez en su historia.

No pudo repetir la historia tres temporadas después, cuando lideró una defensa en la que crecían Fernando Giner, de apenas 23 años, o Quique Sánchez Flores, de 22. Los tres eran proyectos de grandísimos futbolistas y se habituaron a jugar en la selección española, aunque su momento, quizá, no era el de vivir una situación tan exigente como la que tuvieron que vivir, la presión de un proyecto que económicamente languidecía y que deportivamente no tenía de dónde sacar.

Eso mismo le ocurre a este Valencia. Rubén Baraja salió a Butarque con una línea de tres centrales formada por el valenciano Yarek Gasiorowski, de 19 años y ocho meses, con el valenciano César Tárrega, de 22 años y siete meses, y con el alicantino Cristhian Mosquera, de apenas 20 años y tres meses.

Los tres lideraron una zaga que completó un partido magistral, sobre todo Mosquera, que mantuvo a raya las acometidas de un Sebastian Haller, subcampeón de la Liga de Campeones con el Borussia Dortmund, que ni olió el balón, y que sigue recuperando el nivel de la pasada temporada.

Sin embargo, esa media de edad de la defensa, que en tiempos gloriosos para el Valencia ha rozado o incluso superado la treintena ahora apenas logra rebasar la línea de los 20 años, apenas un dato más que refleja el proyecto de un Valencia sin rumbo, que acumula un cuarto de Liga sin arrancar y cuya planificación deportiva se exhibe en el césped jornada a jornada.

El Valencia cuenta con unos centrales que tienen un futuro más que esperanzador, pero muy jóvenes y unos laterales -convertidos en carrileros- que siguen sin ser determinantes en ningún momento del juego, un dato que se constata con las cinco participaciones de gol de Thierry Correia en 130 partidos como valencianista y las cuatro asistencias de Dimitri Foulquier en 114 encuentros.

Sin vender esta temporada, más allá de Mamardashvili, que continúa como cedido, el Valencia insistió en haberse reforzado en el mercado de verano, pero la realidad es que Germán Valera y Dani Gómez llegan tras de Segunda División, donde no fueron ni mucho menos diferenciales, mientras que Rafa Mir, investigado por una presunta agresión sexual y que se pasó dos noches en el calabozo a principios de septiembre, ha pasado totalmente desapercibido en el césped.

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Este Valencia, que fue noveno la pasada campaña, suma ya su séptima jornada en descenso de las nueve primeras de Liga, mientras acumula el peor arranque anotador de su historia, unos números que revelan el proyecto deportivo de un club sin alma, descapitalizado curso a curso y cuya afición no tiene a qué aferrarse.

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