Sensacional remontada exprés de una Real que logró una victoria de oro de 24 quilates, terapéutica a más no poder, que le hace sacar la cabeza tras su momento más crítico de los últimos cinco años. Le Normand en el 80' y André Silva en el 85' certificaron una voltereta en el marcador imposible de vislumbrar sólo unos minutos antes, cuando los de Imanol parecían auténticos 'walking dead', en desventaja en el marcador ante un rival desahuciado. Juego decepcionante, pero resultado ilusionante, que es lo que alimenta.
Y es que esa reacción final maquilla un partido poco apto para lograr nuevos adeptos de una Real endeble como nunca antes en defensa e inocente como desde hace meses en ataque. Pero sacó al final su genio, su mayor calidad y su pólvora para reconquistar una plaza europea.
Sí, parecía un partido más para ahondar en la crisis y para la generación de debates. Y al final salió todo perfecto, porque hasta marcaron los dos nueves discutidos, Sadiq y André Silva, que estaban donde tienen que estar los delanteros centros para anotar. Tercer gol del nigeriano y primero en jugada del luso en Liga. Nunca es tarde si la Liga es buena.
Sin Kubo, cambio de sistema
Y eso que la primera parte fue horrenda, patética, de equipo desesperado. La Real estuvo a merced de la mayor actitud y aptitud de un equipo prácticamente desahuciado y en Segunda que sólo había ganado dos partidos, como el Granada. Imanol introdujo dos cambios para dar bríos a su escuadra y como reacción a la pérdida de sus dos puñales de las bandas, Barrene y un Kubo al que quiso preservar. Se decantó por alinear a Turrientes y Sadiq y mudar el sistema a un 4-4-2, con el de Beasain con los tres medios habituales y Brais en la mediapunta; más el nigeriano junto a Oyarzabal en punta.
Pero el problema no fueron los recién incorporados, sino los jugadores que han sujetado la bandera de la Real hasta ahora. Merino era incapaz de realizar un control en condiciones y no demorar un pase, Zubimendi había perdido la brújula, Oyarzabal no existía y Galán se metía en un problema tras otro. La contra que pudo lanzar el capitán retrató que, en términos de velocidad y condición, no está. Y hasta falló el infalible Zubeldia, flojísimo las últimas semanas. Y esto lo aprovechó el moribundo Granada para venirse arriba ante su gente, aterida por el frío que venía de Sierra Nevada.
Y eso que todo empezó con una falta que ejecutó Brais tras tres amagos junto a Turrientes y cabeceó Zubeldia con marchamo de gol, pero el cuero lo salvó Jozwiak en la misma línea, con el meta superado. A partir de ahí, la Real intentó desarbolar al cuadro local con secuencias de pase, pero la imprecisión era irritante. Y el Granada esperaba para salir en transición y golpear con fútbol en directo.
Penalti de VAR y 1-0
Halló petróleo el cuadro nazarí en un balón aéreo que Jozwiak, más bajo y menos poderoso, ganó a Traoré. El polaco se hizo sitio para chutar ante la pasividad de la zaga realista e hizo lucirse a Remiro, pero en el rechace Galán trabó a Pellistri. El árbitro no lo cazó. El VAR, sí. Gol de Uzuni, que no engañó, pero sí batió a un Remiro al que no se le da bien parar penaltis.
Gol de Sadiq
La Real reaccionó con un conato de coraje. Y puso las tablas, sin fútbol y en su primer remate en jugada. Galán habilitó a Brais, que rompió al espacio, pisó línea de fondo y trazó un caramelo en forma de globo para que Sadiq, sí, Sadiq, cabeceara a la red desde la estratosfera. Lo más difícil parecía hecho. La esperanza en la remontada y en recuperar a la mejor Real era nítida. Pero nones, hasta el final del duelo.
Volvieron las dudas y los duelos y los balones perdidos. El Granada arrolló por los costados a una Real tirada en la lona y golpeó a la tercera, porque en las dos anteriores Remiro había intervenido de forma casi milagrosa. En el 2-1, Pellistri caracoleó de nuevo a Galán, Sergio Ruiz centró raso y Uzuni cabeceó a placer a la red tras un intento de despeje lamentable de Zubeldia.
Salió la Real con otro talante y con Tierney en lugar de un alborotado Galán en la segunda parte, seguramente tras una andanada histórica de Imanol. Y capitalizó el cuero, movida por un activo y armónico Turrientes, que lo intentó desde lejos en dos ocasiones, la segunda con más peligro, de libre directo. Demasiado poco en todo caso. No pasaba nada.
Era tal la improductividad realista, que el Granada comenzó a querer tener el balón, hasta que salieron Becker y Silva por Oyarzabal y Sadiq y el panorama cambió por completo. El de Surinam le dio profundidad y trazó un centro goloso que no encontró remontador y el portugués fue el héroe al final.
Remontada en cinco minutos
Casi por inercia, la Real se fue hacia arriba y logró voltear el resultado en apenas cinco minutos ante un Granada muy hundido en su área. Primero forzó un córner, tras el que Tierney se hizo con el rechace y trazó un centro perfecto para el remate a botepronto y al límite del fuera de juego de Le Normand. Luego hilvanó una sensacional jugada con Brais como conductor y asistente a Turrientes, que lanzó un misil que Batalla sólo pudo despejar en corto para el remate a placer de Silva. El árbitro lo anuló, pero el VAR lo validó. Y encima ni se sufrió. Bien está lo que bien acaba.
Granada: Batalla; Ricard, Méndez, Miquel, Neva; Sergio Ruiz (Hongla, min.66), Gumbau, Jozwiak; Pellistri, Uzuni (Arezo, min.80), Boyé (Villar, min.66).
Real Sociedad: Remiro; Traoré, Zubeldia, Le Normand, Galán (Tierney, min.46); Zubimendi, Merino, Turrientes (Olasagasti, min.90), Brais; Oyarzabal (Silva, min.68) y Sadiq (Becker, min.68).
Goles: 1-0: Uzuni (min.21). 1-1: Sadiq (min.33). 2-1: Uzuni (45+3). 2-2: Le Normand (min.80). 2-3: André Silva (min.86)
Árbitro: Martínez Munuera. Amonestó a Traoré (min.23), Sergio Ruiz (45+1), Sadiq (min.62)
Espectadores: 9.214 en Los Cármenes
