A sus 39 años, Santiago Cazorla González dio un auténtico clinic en Cornellà-El Prat, donde el Real Oviedo mereció más ante un RCD Espanyol que volvió a la senda del triunfo 43 días después (2-1).
El mejor ejemplo de jugador ambidiestro
En un primer tiempo de claro dominio 'carbayón', el de Lugo de Llanera dominó la zona ancha a su antojo, haciendo jugar a los suyos y demostrando, por enésima vez, por qué es uno de los mejores ejemplos de jugador ambidiestro en la historia del fútbol.
De su bota derecha nació, a los pocos segundos de juego, el primero de los dos tantos anulados a los de Luis Carrión. Una falta lateral que terminó con Masca, adelantado en el origen de la jugada, cabeceando a gol un centro posterior de Borja Sánchez.
20' después, en el mágico minuto 21 en recuerdo a Dani Jarque, Cazorla botó, de nuevo con su pierna diestra, un saque de esquina que envío al fondo de la red Oier Luengo. Sin embargo, la noticia no estuvo en el 0-1 del Real Oviedo, sino en lo que hizo Cazorla en los instantes previos a su lanzamiento.
En un gesto lleno de emotividad, el ex del Arsenal se unió, mientras esperaba para sacar el córner, a los aplausos de los 23.330 presentes en honor al eterno capitán espanyolista. Cazorla compartió vestuario con Jarque en las categorías inferiores de la selección española y estuvo, en 2013, en el partido homenaje al barcelonés que apadrinó su amigo Andrés Iniesta.
En lo deportivo, Cazorla no se quedó ahí. Al filo del descanso, Dani Calvo remachó a gol, con la testa y totalmente libre de marca, un nuevo envío suyo desde el córner, esta vez con la izquierda. Una acción que quedó invalidada a instancias del VAR y que ha levantado muchas ampollas en la capital asturiana.
"El fuera de juego lo pita posicional, pero Alemao no interviene en el gol", señaló el propio Cazorla a la conclusión de un partido en el que brilló por encima del resto. Con el balón y sin él.


