Gastar, gastar y volver a gastar. Ese parecía el lema del Chelsea, que ahora ve como puede tener un serio problema por las grandes cantidades de dinero invertidas en reforzar la plantilla. Pese a tener muy avanzadas las negociaciones para incorporar a Garnacho y Xavi Simons, las operaciones no se acaban de concretar por un tema económico.
La situación es muy clara: el Chelsea necesita cuadrar sus cuentas y tener un balance neutro o positivo cuando acabe la ventana de fichajes para evitar una sanción por parte de la UEFA, algo que facilita operaciones relámpago como la de Renato Veiga al Villarreal por una cantidad inferior a la que pedían hace tan solo unas semanas al Atlético de Madrid, por ejemplo.
Los 'Blues' recibieron una sanción de 31 millones por parte de la UEFA en julio por romper las reglas del 'fair play' financiero, además de ser avisados que si era reincidentes en los próximos cuatro años tendrían que pagar 60 millones adicionales. Una multa que buscan evitar a toda costa.
Según 'EFE', La UEFA también les advirtió que no podrían inscribir a jugadores en competiciones UEFA, algo que sería duro para ellos que están de vuelta a la Champions League, si no acababan en positivo o en neutro este mercado de fichajes. Es decir, su balance de compras y ventas tiene que ser el mismo o positivo.
Los de Enzo Maresca se han gastado 280 millones de euros en fichajes, incluyendo los de Joao Pedro (64), Jamie Gittens (56), Jorrel Hato (44) y (Liam Delap (35), mientras que han ingresado 231 a la espera de embolsarse los 30 millones por la venta de Renato Veiga al Villarreal, acuerdo que se oficializará antes de que acabe esta semana. Es decir, la llegada de determinados jugadores con todo ya apalabrado dependerá de si hay ventas importantes o no.


