Tres días clave para recomponerse
GIRONA
Míchel dispondrá de 72 horas con todos sus internacionales antes de medirse al Villarreal el próximo lunes en Montilivi


- Álex Luna
Girona
El Girona encara un tramo decisivo de la temporada con una pequeña ventaja poco habitual en el calendario. Tras el parón de selecciones, Míchel dispondrá de unas 72 horas para trabajar con todos sus internacionales antes del duelo del próximo lunes frente al Villarreal en Montilivi, un margen que puede marcar la diferencia en la preparación del partido.
El conjunto gerundense podrá ejercitarse con todos los disponibles durante el viernes, sábado y domingo, tres sesiones en las que el cuerpo técnico centrará sus esfuerzos en recuperar sensaciones colectivas y ajustar detalles tácticos. Un contexto especialmente positivo teniendo en cuenta la acumulación de minutos y viajes que arrastran muchos futbolistas tras sus compromisos internacionales.
Algunos jugadores ya se reincorporaron en la sesión del jueves. Es el caso de Ounahi, Tsygankov, Vanat o Lass, que adelantaron su regreso y pudieron empezar a trabajar con el grupo antes que el resto. Una noticia importante para Míchel, que busca reconstruir automatismos cuanto antes.
Otros, en cambio, han tenido un desgaste mayor. Vitor Reis y Axel Witsel, que cruzaron el Atlántico para disputar sus respectivos compromisos con Brasil y Bélgica, llegarán más tarde a la dinámica del equipo. Aun así, estarán disponibles para esas tres jornadas clave de preparación. Joel Roca también regresa tras su paso por la Sub-21.
En un calendario cada vez más exigente, disponer de ese margen puede ser un lujo. El hecho de jugar en lunes, a las 21:00, permitirá al Girona gestionar mejor las cargas y ajustar la condición física de una plantilla que ha tenido que repartir esfuerzos en distintos puntos del mundo.
Más allá del descanso, estas 72 horas servirán para algo fundamental: recuperar la identidad. El equipo necesita reencontrarse tras el parón y preparar con precisión un partido exigente ante el Villarreal.
Míchel lo sabe. Y por eso, estos tres días pueden ser mucho más que una simple preparación: pueden ser el punto de partida para encarar el tramo final con garantías.

