El futuro en una papeleta

En este país los ciudadanos suelen votar por ideología. Es muy difícil que un elector deposite su voto en las urnas favoreciendo a una lista de un signo político distinto al suyo. Siempre he pensado que, si eso sucediera, sería un reflejo de la madurez de un país. Significaría que se vota la gestión y no la ideología. 

En el caso del FC Barcelona hay una circunstancia evidente: todos sus socios comparten una misma ilusión. Todos son ideológicamente barcelonistas. La mayoría lo son desde que nacen, con una pasión inculcada en entornos familiares y sociales que engrandecen ese sentimiento a lo largo de sus vidas. El Barça no es el único equipo que disfruta de una pasión tan especial. El amor por unos colores es un rasgo muy habitual en la mayor parte de los clubes del mundo. Casi todos los clubes son más que un club: representan muchas cosas, sentimientos e historia. 

El FC Barcelona se enfrenta una vez más al casi sagrado momento de unas elecciones. Son democráticas y nunca ha habido pucherazos ni alteraciones graves. Pueden votar todos los socios mayores de edad que no estén legalmente incapacitados, que tengan una antigüedad mínima como socios de un año, que no tengan suspendida su condición de socio y que estén incluidos en el censo electoral vigente. Con esas características podrían votar el próximo día 15 de marzo un total de 114.504 socias y socios. 

El club habilitará cinco puntos de votación en las cuatro demarcaciones provinciales catalanas (Barcelona, Lleida, Tarragona y Girona) y también en Andorra. Independientemente de su lugar de residencia, los asociados blaugranas podrán votar en cualquiera de esas demarcaciones mostrando su DNI. 

Joan Laporta y Víctor Font serán finalmente los dos únicos aspirantes que acudirán a las urnas como candidatos. Fueron los dos únicos que finalmente alcanzaron el requisito de superar las 2.337 firmas necesarias válidas para formalizar su candidatura una vez aprobados sus apoyos, uno por uno. Los otros aspirantes no alcanzaron el mínimo requerido o, como en el caso de Marc Ciria, que sí presentó las firmas exigidas, no superó el proceso de validación de papeletas. 

Por lo tanto, ha llegado el momento de la verdad. Laporta o Font. Font o Laporta. El socio, de ideología barcelonista, puede tener claramente simpatías por uno u otro candidato, pero su voto siempre se depositará con una misma intención: lo mejor para el Barça

Votar en estas elecciones de 2026 es votar futuro, quizá más que en otras ocasiones. El FC Barcelona se encuentra en una encrucijada muy compleja, con retos como la polémica construcción del estadio, la futura edificación del nuevo Palau Blaugrana y la búsqueda del reequilibrio financiero de la entidad. Ese es el escenario. 

El sentido común indica que el voto debe reforzar la solidez del club y que las finanzas de la entidad sean tan sólidas como transparentes. El aspecto deportivo, en cambio, parece estar asegurado. El club mantiene viva desde hace décadas la mejor cantera futbolística del mundo. Han sido muchos los presidentes que han contribuido a mantener ese modelo, que, a diferencia del de otros clubes, enseña a sus jugadores a seguir las consignas del profeta del fútbol, Johan Cruyff: disfrutar del balón y del juego.

El buen juego continuará, porque forma parte del ADN del club. Pero desafortunadamente también está en su gen, la irregularidad en la gestión económica. Durante décadas el FC Barcelona ha vivido con desequilibrios financieros. Pese a ser uno de los cinco clubes más ricos del mundo, no siempre ha sabido garantizar sus cuentas. Y eso es lo verdaderamente importante de cara al futuro. El voto en estas elecciones debe ser profundamente barcelonista. Y el mejor destino de voto es el que apoye la garantía de una gestión clara, correcta y transparente. El soci tiene la palabra y el futuro de su amado club está en sus manos, en forma de una papeleta, de un pequeño papel rectangular. Veremos que uso hacen de ella.

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