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Lamine Yamal tiene razón: intolerable

"Bote, bote, bote, musulmán el que no bote”. En mi vida había escuchado este cántico. Tanto odio junto, expresado por tantos miles de personas a la vez, es para echarse a llorar. Y que pase en Barcelona, nuestra ciudad, nos avergüenza infinitamente y nos preocupa al mismo nivel. Por la imagen que damos al mundo, cuando nos colgamos la medalla de ser una sociedad abierta e integradora, y en especial porqué las muestras de racismo fueron muy masivas y reiteradas.

Hasta en cuatro ocasiones, el lamentable cántico cuajó en la grada del RCD Stadium. En las dos veces del primer tiempo, apenas hubo contestación por parte de la mayoría silenciosa. Ya en la segunda parte, y después del aviso por el videomarcador y por megafonía contra las expresiones racistas, sí que gran parte de los aficionados de España intentó acallar los gritos de la vergüenza.

Este grave incidente, que pasará a la historia, es un muy mal síntoma de nuestra realidad. La xenofobia existe y el partido, fuera amistoso u oficial, se debería haber parado. El director del encuentro debió avisar al árbitro búlgaro, que lógicamente no se enteraba de nada, para que activara el protocolo y suspendiese el encuentro.

Lamine Yamal, de fe musulmana, estuvo muy bien no dando la vuelta al campo al final del partido. Pero sus compañeros debieron hacer lo mismo. Mejor todavía estuvo ayer con su duro y sentido comunicado al tildar de “intolerable” el cántico proferido por “personas ignorantes y racistas”. Y añade que “el fútbol es para disfrutarlo y animar, no para faltar al respeto a la gente por lo que es o en lo que cree”. Otro buen gol de Lamine Yamal. De la inquina hacia Joan Garcia, Pedro Sánchez y Puigdemont ya hablaremos otro día.

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