El Barça se pone a prueba bajo cero en Praga
MD DESDE PRAGA
El equipo de Hansi Flick se ejercita en el Eden Arena para aclimatarse al frío extremo y pasar página tras la derrota ante la Real Sociedad

- Redacción
Barcelona
El FC Barcelona ya pisa terreno europeo en Praga. Sin entrenamiento en césped en la mañana previa, tal y como había avanzado Hansi Flick, el equipo azulgrana se ejercitó este martes directamente en el escenario del partido con un objetivo claro: aclimatarse cuanto antes a unas condiciones climáticas exigentes, con temperaturas bajo cero que marcarán el duelo de Champions League.
El termómetro rondaba los -2 grados durante la sesión, aunque la previsión apunta a que a la hora del partido el mercurio descenderá hasta los -5. Un factor que el cuerpo técnico considera clave, no solo por el frío, sino también por el estado del césped, más duro y helado de lo habitual. De ahí la decisión de cambiar la rutina y entrenar directamente en el Eden Arena.
Más allá del clima, el entrenamiento dejó buenas sensaciones en el ambiente del grupo. Buen tono, sonrisas y normalidad tras una derrota dolorosa y, para muchos, injusta ante la Real Sociedad. El vestuario ha digerido el golpe, con la sensación de haber competido bien pese a los postes, las ocasiones falladas y algunas decisiones arbitrales controvertidas. Señales de madurez en un equipo que empieza a gestionar mejor este tipo de decepciones.
En el apartado deportivo, Flick no pudo contar con los sancionados ni con Ferran Torres, además de las bajas ya conocidas de Gavi y Christensen. La nota positiva fue la presencia de Raphinha, de vuelta a la convocatoria tras perderse el último compromiso liguero. También apunta a ser protagonista Robert Lewandowski, que podría regresar al once en una competición en la que el cuerpo técnico ha dosificado su participación con un objetivo claro: llegar en plenitud a las grandes noches europeas.
Y la de Praga lo es. El Barça necesita sumar los tres puntos y, si es posible, hacerlo con una victoria amplia para mantener vivas sus opciones de meterse entre los ocho mejores de la liguilla y evitar la repesca en las dos jornadas finales. Una exigencia máxima que pasa por competir, acertar y sobreponerse a un contexto tan hostil como el frío checo.
El balón dictará sentencia, pero el Barça ya ha dado el primer paso: adaptarse rápido, pasar página y centrarse en una Champions que no admite más concesiones.