'Match point'

  

En su última gran película Woody Allen nos regalaba una parábola sobre el azar. Lo que va de cuando la bola toca la red y cae de un lado o del otro. Contra el Inter, el Barça vivió exactamente lo mismo. Yamal, se olvidó del ‘Lobo’ Carrasco y chutó a gol. La bola fue al poste y acabó cayendo en poder de los italianos, quienes haciendo uso de sus artimañas, marcaron del gol del empate. De lo que pudo ser el 2-4, pasamos al 3-3 y la final se esfumó.

Cuando nos jugábamos el ‘match point’, Flick pudo sacar a Christensen y no a Lewy, para tener más control y Yamal debiera haberse ido al córner para matar el partido.

La juventud es impetuosa y el juego de este equipo demasiado noble. El tiempo y las heridas darán la madurez que faltó. También habrá que compensar una plantilla a la que le faltan algunos defensas de nivel, algún delantero más y un portero estratosférico como los que presentan nuestros rivales (Sommer, Courtois, Raya, Donnarumma…). Siento decirlo, pero si Iñigo hubiera llegado al final, hubiéramos pasado. Araujo estuvo nefasto. Y ni Tek ni Ter Stegen tienen el nivel de los citados.

Afortunadamente, más que relamernos las heridas lo que podemos hacer es encarar con alegría y decisión el siguiente ‘match point’. Hay que ganar al Madrid y dejar la Liga sentenciada. Será la mejor manera de exorcizar la rabia e impotencia de Milán. El robo arbitral fue de escándalo y lo preocupante es que ya van unos cuantos, pero no, no seremos unos llorones y aplicaremos el “no victim” del método Flick.

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