El Barça de Flick nos ha enseñado desde su nacimiento rasgos de identidad tan marcados y bien definidos que nos ha invitado sin querer a descuidar algún otro. Sobre todo, uno que no está relacionado propiamente con el juego: el de la república independiente del balón parado. Casi se trata de un juego con vida propia dentro del fútbol. No tiene nada que ver con si estás jugando mejor o peor, es un paréntesis que empieza y acaba en segundos, que no está condicionado ni tan sólo por alguna expulsión, y que incluso a menudo responde más a las condiciones físicas que a las técnicas.
Quizás haya pasado desapercibido entre valoraciones más generales, pero el Barça es el mejor en esta asignatura. Tanto en ataque como en defensa, donde sólo ha recibido 6 goles, 4 de ellos desde los once metros. No sólo hemos de mirar las acciones directas porque el territorio del balón parado también contempla segundas y terceras jugadas que cuelgan de la inicial porque la configuración de ambos equipos está en modo estrategia, es decir, con duelos individuales que difieren de los del partido, con centrales atacando y delanteros defendiendo por ejemplo. Concentración, ambición y trabajo en el laboratorio configuran la receta perfecta.
Aquellas leyes no escritas del fútbol apuntan a que 1 de cada 3 goles proceden de acciones de este tipo. En el caso del Barça actual, los números se acercan mucho a este principio. De 76 goles oficiales, 24 han sido a balón parado. Es decir, un 31’5 %. Son 4 de penalti, 8 en faltas laterales (un par de ellos en segundas y terceras jugadas), 6 desde el córner (todos, excepto uno de Lewandowski ante el Young Boys, también en segundas acciones), incluso 5 muy destacables en escenas de estrategia defensivas que originan transiciones, más el de Raphinha en Dortmund a pase de Dani Olmo, que tiene el origen en un saque de banda. De todos los colores. 14 en Liga, 2 en Copa y 8 en Champions. No hay ningún equipo ni en la Liga ni en la Champions que supere los registros blaugrana.
En el apartado individual, Lewandowski ha marcado 8 de sus 25 goles gracias a esta asignatura y Raphinha 5 de sus 17, otra vez casi exacta la proporción 1 de 3. Números de matrícula de honor.
A imagen y semejanza
La precocidad cada vez tiene más peso en el mundo del fútbol. En los pocos días del 2025, ya hemos visto el estreno de Toni Fernández con el Barça en Barbastro con sólo 16 años. No sólo eso, también la confirmación goleadora de Ethan Nwaneri con el Arsenal ante el Brighton. No fue su primer tanto, pero sí se convirtió en el primer jugador de la historia del club en marcar más de un gol antes de los 18 años. Debutó con sólo 15 con el primer equipo “gunner”...como Lamine Yamal. Otro menor de edad, zurdo, extremo desde la derecha, del 2007... como Lamine Yamal. Aún no ha explotado como el blaugrana, pero tras la lesión de Saka, que estará de baja unos meses, nos llenará los ojos con su talento diferencial para el desequilibrio. La juventud extrema para el extremo parece una buena receta.


