La traca de final de año

"Nos están bloqueando el ‘fair play’. No podemos fichar”. Eso dijo Joan Laporta a finales de mayo de 2022, en una entrevista en ‘L’Esportiu’, tras la primera temporada de Xavi Hernández sin título alguno y al topar con la normativa de la LFP que, dijo, “ni ingresando 600 millones podríamos tener margen salarial”.

Dos años y medio después no se ha puesto remedio a la situación y el Barça ha superado todos los límites de lo permisible en un club de nivel mundial. En ese caminar por un alambre cada vez más flojo y oxidado, parece que haya puesto rumbo a lo desconocido tras más de 125 años de historia.

No hace ni tres meses, Laporta aseguró ante los senadores que “no tenemos ‘fair play’ porque no queremos”. Y, para mostrarles su confianza al respecto, añadió que “este año tendremos superávit de unos 12 millones”. A la hora de la verdad, todos sabemos que afloró un déficit de 91 millones, que puede subir hasta 150 en el presente ejercicio. Mientras el caos económico es palpable, el deportivo no le va a la zaga con solo una Liga y una Supercopa española en tres años, lo que ha hecho bajar al Barça del ‘top ten’ del ránking de coeficientes de la UEFA (ahora está en el undécimo lugar) y ha quedado fuera de la participación en el primer Mundial de Clubs de la FIFA, que se disputa el próximo mes de junio.

La astracanada que se ha montado en torno a la inscripción de Olmo y Pau Víctor ha sido la traca final de un año para olvidar, mientras volver al Camp Nou queda cada vez más lejos y se barrunta acabar la temporada en Montjuïc, lo que supondrá otros 100 millones de pérdidas, como la primera. Por cierto, feliz 2025, por supuesto.

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