El tobillo del Barça

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El tobillo del Barça

xavierbosch.cat

Con este jugador, tocado por la mano de Dios, todo pasa muy rápido. En dos días, tres noticias. Lamine Yamal gana el Golden Boy al mejor futbolista joven del mundo. Lamine Yamal asegura que en los próximos cuatro años se propone ganar una Champions y dos Ligas con el Barça. Lamine Yamal asegura que vinculará su futuro en el Barça y su nuevo representante, Jorge Mendes, ratifica que habrá un nuevo contrato, quizás hasta el año 2030. Un hat-trick de buenas noticias a corto, medio y largo plazo, para el jugador y para el Barça. Y es que el estandarte del Club no es un gato amarillo, sino un joven de 17 años que nos ha devuelto la ilusión y nos hace creer en los milagros futbolísticos. 

Cuando pensábamos que, después de Messi, nunca más habría alguien que se asomase un poco a su nivel superlativo, aparece Lamine Yamal, que debuta a los 15, encandila a los 16 y revoluciona el fútbol mundial a los 17. Con tanto recorrido por delante, poco importa la anécdota puntual que ahora se pierda tres partidos o que esté cuatro semanas de baja. Lo que sí importa es que se recupere bien de su esguince porque el tobillo de Lamine Yamal ya es el tobillo del Barça.

Por eso mismo, no se entiende, a nivel profesional, que Flick mantuviese una hora en el campo a un jugador que tenía un esguince. Más aún, cuando ese mismo jugador venía de estar tres semanas de baja por una sindesmosis de grado 1 en el mismo tobillo de su pierna derecha. Más aún, cuando venimos de ver en Frenkie de Jong cómo puede complicarse una lesión mal curada de este tipo. Pues bien, en el minuto 16 de partido y tras la entrada del pepinero Neyou, a Lamine Yamal le queda la pierna enganchada y se le gira el pie. El jugador se asusta. Entran el doctor y el masajista al terreno de juego. Le atienden en la banda. La afición se queda muda y, de tan asustada, no se acuerda, en el 17.14, ni de corear la independencia. Flick desde la tribuna y Sorg desde la pantalla que ahora los equipos tienen en los banquillos, ven la imagen espeluznante de como se le dobla el pie. Pero dos minutos después, Lamine Yamal reingresa en el campo. A partir de ahí, toca pocas veces el balón. Durante media hora no intenta el uno contra uno. Cuando señalan el tiempo añadido de cinco minutos, él mira al banquillo y pide tímidamente el cambio. Deciden esperarse al descanso y, en ese momento, se inventa su mejor jugada del partido. Se va del lateral por fuera, le deja sentado y chuta alto con la derecha. Camino del vestuario, se le ve cojear ligeramente. 

La siguiente sorpresa es verle entrar a disputar el segundo tiempo, cuando Ferran ya había realizado el calentamiento para entrar. Pero como el implicado Lamine quiere remontar el partido, como en caliente piensa que duele menos, como la juventud le impide reconocer qué tipo de dolor corresponde a cada lesión, se ofrece para seguir… Y lo grave es que nadie lo frena. Y juega hasta el minuto 74, que sí es relevado por Gavi

Es decir, nadie para la imprudencia de tener una hora a un futbolista sobre el campo con una lesión de grado 1 del ligamento intertibio-peroneo anterior. Justo en la misma zona delicada de la lesión de noviembre. Una irresponsabilidad técnica impropia de la élite deportiva hiperprofesionalizada. Ojalá que se recupere bien. Y si no está para la semifinal de la Supercopa, que sea para la gran final. Para intentar empatarle al Leganés, le perdemos para el Atlético y el Athletic.

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