Un Barça de dos caras

   

En una semana el Barça ha pasado de dejarse puntos vitales en la Liga, a ganarlos en la Champions. El equipo es capaz de rendir en grandes citas como la del Iduna Park y dejarse robar la cartera contra equipos inferiores como el Betis, las Palmas o el Celta. Este domingo toca el Leganés, así que cuidado. Es comprensible querer jugar a tope en partidos de lucimiento como el del miércoles pasado, pero los campeonatos se ganan contra los equipos menores. Por ello, este Barça con tendencia bipolar de dos caras, debería trabajar este aspecto para convertirse en un equipo más fiable. En otros tiempos la opción era finiquitar pronto los partidos con dos o tres goles, pero para ello hace falta todavía más pólvora. De haberla tenido, la segunda parte contra el Borussia igual hubiera sido un mero trámite.

La buena noticia es que el método Flick funciona a la perfección en Europa y el entrenador va mostrando variaciones interesantes como ralentizar el fútbol directo cuando te enfrentas a un rival que a un partido de ida o vuelta, te puede vencer. Esa fue la sensación con los alemanes, y pese al desespero de Raphinha, estuvo bien no entrar en el intercambio de golpes. En esto último, los teutones estuvieron duros y el Barça blando. El infantilismo de Cubarsí concedió un penalti a evitar.

Cada día me gusta este Barça de Flick y que suplentes como Ferran Torres den la cara es una excelente noticia. El equipo los necesita a todos, también a De Jong, Gavi o Araujo. Olmo no se puede marchar libre, ni a costa de vender a otros puntales como Koundé, Pedri o Iñigo

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