En can Barça siempre hay algún tema polémico que obliga a posicionarse a un montón de gente... tertulianos, articulistas, grupos de oposición o de no tanta oposición, periodistas, etc. Que si el límite salarial, que si LaLiga, que si las obras terminarán en el plazo previsto, que si el virus FIFA, que si cuadran los números y balances, si se firma ya de una vez el acuerdo con Nike... Y esta semana es si la asamblea de compromisarios, convocada para que se celebre de forma virtual, no sería mejor que fuera presencial. Y es que los enredos azulgranas nunca se acaban. Esto también debe formar parte del ADN Barça.
4.331 socios compromisarios están convocados el 19 de octubre de forma telemática por cuestiones nada banales. No deja de ser curioso que, para defender esta decisión, se argumente en términos de modernidad y participación. Pero lo cierto es que una asamblea telemática con miles de participantes, ni fomenta la participación, ni ayuda a hacer un debate sano, ni ayuda en nada a cultivar el espíritu crítico basado en argumentos y razones.
Es cierto que la gobernanza del Barça es algo realmente complejo, y nadie, todavía, ha encontrado los mecanismos para profundizar más en la democracia interna del club. El Barça es un club democrático, por supuesto, pero en pleno siglo XXI hay elementos que habría que revisar. Si realmente el socio es el propietario del club, si realmente se apuesta por los valores que tanto se pregonan, convendría dar pasos en la buena dirección. Y la asamblea telemática, tal y como se plantea, es la dirección contraria.