Fontaneros coinciden en que las tuberías de casa se empiezan a congelar cuando las temperaturas llegan a esta cifra
HOGAR
Técnicos en instalaciones confirman que el frío empieza a ser peligroso para tus tuberías antes de lo que crees

- Redacción
Barcelona
Con la llegada del invierno, a las tuberías de casa les pasa algo bastante concreto y peligroso: se enfrían más rápido de lo que parece. Cuando bajan mucho las temperaturas, el agua que queda estancada dentro de las tuberías empieza a perder calor. No depende solo de que fuera haga frío, si no de dónde están las tuberías, si pasan por muros exteriores, garajes, sótanos o zonas mal aisladas.
Al congelarse, el agua aumenta de volumen. Ese aumento de presión empuja las paredes del tubo desde dentro. El resultado más común no es que la tubería se congele, sino que se raje o reviente. Muchas averías no ocurren en pleno frío, sino cuando sube la temperatura y el hielo se derrite. El frío persistente y el viento aceleran la pérdida de calor. Por eso, incluso con temperaturas no extremas, una tubería puede acabar dañada tras varias horas de exposición.
Confirmado por fontaneros: así se congelan las tuberías
El invierno es crítico porque llega a un punto en el que el calor residual de la vivienda ya no compensa la pérdida térmica. A partir de ahí, el riesgo se dispara, sobre todo en instalaciones antiguas o mal protegidas. A partir de aquí, conviene saber cuál es la temperatura exacta a la que se congelan las tuberías y saber como se pueden prevenir los daños.
Lo mejor en estos casos es saber qué dicen los expertos. En este sentido, expertos en instalaciones domésticas consultados por portales como Tom's Guide, se ponen de acuerdo en que el "umbral de alerta" para instalaciones domésticas es cuando la temperatura se sitúa en los -6ºC. Aquí es cuando sucede un cambio crítico en el equilibrio térmico de las tuberías.

Hasta ese punto, el calor residual de la vivienda (paredes, muros, interior) y el aislamiento suelen ser eficientes para evitar que el agua dentro de las tuberías llegue a congelarse. A partir de los -6ºC, ese aporte de calor ya no compensa la pérdida térmica hacia el exterior.
Entonces, el agua estancada empieza a congelarse, perdiendo calor más rápido y se forman tapones de hielo. El volumen del agua aumenta dentro del tubo, provocando que el hielo empuje las paredes de la tubería desde dentro. El problema clave no es el hielo en sí, sino que genera microfisuras, las juntas se debilitan y el material entra en lo que se conoce como "estrés mecánico".
¿Cómo prevenir la congelación de las tuberías?
La prevención es tan o más importante que tener unas tuberías bien selladas. En este sentido, los expertos en fontanería como Sean Richardson, consultado por The Sun, coinciden en lanzar estas recomendaciones a la población para proteger las tuberías de su hogar:
- Aislar las tuberías expuestas: poner atención a los muros exteriores, garajes, sótanos o trasteros e incluso zonas sin calefacción.
- Evitar el agua estancada: abrir ligeramente un grifo durante la noche, mantener u goteo mínimo en tramos críticos. Esto en lugares donde sean comunes las grandes heladas.
- No apagar del todo la calefacción: aunque no estés en casa, dejar la vivienda a una temperatura mínima estable ayuda a que el calor residual proteja las instalaciones interiores.
- Cerrar puertas y sellar corrientes de aire: el viento acelera el enfriamiento de las tuberías. Sellar rendijas y evitar corrientes en zonas donde pasan los conductos reduce el riesgo de congelación.
En resumen, según los profesionales de la fontanería, prevenir la congelación de las tuberías pasa por aislar los tramos expuestos, evitar el agua estancada y mantener una temperatura mínima en el hogar durante los episodios de frío extremo.

